El Pararrayos.

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Antonio Magaña.

Cuando inició la pandemia, el doctor Hugo López Gatell comentó que el Covid19 se debía de tratar como una gripe.
El 22 de abril, informó que 250 mil mexicanos resultarían infectados; que 12, 500 serían intubados y que morirían 8 mil.
Pronosticó, que el 8 de mayo la curva alcanzaría su punto máximo y que se aplanaría para finales de junio.
Dijo que, para conocer el número exacto de infectados, se debían multiplicar los casos registrados por 8.2.


Que el remedio para la pandemia sería la inmunidad de rebaño.
Sus modelos matemáticos cambiaron conforme avanzó la pandemia: 6 mil fallecidos, 30 mil…35 mil… 60 mil. La mayor parte de sus pronósticos fueron errados.
Ex secretarios de salud, senadores, diputados, gobernadores y científicos pidieron su salida, pero el presidente López Obrador lo mantiene en su puesto y lo premia.


¿Por qué?… La respuesta es simple:
El doctor López Gatell es un excelente pararrayos. Un hábil prestidigitador, con muchas argucias y subterfugios verbales para justificar lo injustificable.
Con la pandemia encima, con un sistema de salud colapsado, sin camas ni ventiladores suficientes; con carencia de medicamentos, material de curación y equipo de protección, se necesitaba un portavoz para ganar tiempo.


Se requería un personaje que polemizara sobre la utilidad de los tapabocas; que solazara al respetable público con cifras, números, con la sana distancia y el quédate en casa mientras llegaban los cubrebocas y ventiladores de China.
Un emisario que responsabilizara a la obesidad, la corrupción, la desigualdad, los refrescos y a la comida chatarra como las principales causas de los más de 65 mil muertos oficiales por covid19.
Un pararrayos para enfrentar la tormenta perfecta.