¡Oh capitán, mi capitán!

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Algún día se domará la pandemia. La esperanza está puesta en la vacuna. 

Mientras llega, hay que seguir las recomendaciones aprendidas hace más de 100 años con la llamada Gripe Española:

Higiene, lavado de manos, distanciamiento social, uso de cubrebocas y hacerse la prueba a la menor sospecha de estar infectado por el virus.

Para este domingo de estar en casa, les comparto una poesía del poeta por antonomasia de América: Walt Whitman (1819-1892).

El poema O Captain! My Captain!, quedó inmortalizado en la película “La Sociedad de los Poetas Muertos”, que protagonizó magistralmente Rober Williams.

¡Oh capitán, mi capitán!

Terminó nuestro espantoso viaje,

El navío ha salvado todos los escollos,

Hemos ganado el codiciado premio,

Ya llegamos a puerto, ya oigo las campanas,

Ya el pueblo acude gozoso,

Los ojos siguen la firme quilla del navío resuelto y audaz,

Mas, ¡oh corazón, oh corazón, oh corazón!

¡Oh rojas gotas sangrantes!

Mirad, mi capitán en la cubierta

Yace muerto y frío.

¡Oh capitán, mi capitán!

Levántate y escucha las campanas,

Levántate, para ti flamea la bandera,

Para ti suena el clarín,

Para ti los ramilletes y guirnaldas engalanadas,

Para ti la multitud se agolpa en la playa,

A ti llama la gente del pueblo,

A ti vuelven sus rostros anhelantes,

¡Oh capitán, padre querido!

¡Que tu cabeza descanse en mi brazo!

Esto es sólo un sueño: en la cubierta

Yaces muerto y frío.

Mi capitán no responde,

Sus labios están pálidos e inmóviles,

Mi padre no siente mi brazo, no tiene pulso ni voluntad,

El navío ha anclado sano y salvo;

Nuestro viaje, acabado y concluido,

Del horrible viaje el navío victorioso llega con su trofeo,

¡Exultad, oh playas, y sonad, campanas!

Mas yo, con pasos fúnebres, 

Recorreré la cubierta donde mi capitán

Yace muerto y fío.