Recordando a Agustín de Iturbide

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“No juzgue nada por su aspecto, sino por la evidencia. No hay mejor regla”. Charles Dickens, ‘Grandes Esperanzas’

Hoy se celebra el día de la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México considerado como el día de la consumación de la Independencia. Esta fecha coincide con el natalicio de Agustín de Iturbide, quien fue proclamado el primer emperador de México (Agustín I) de 1822 a 1823. Con una reputación polarizada que hasta la fecha se sigue disputando entre historiadores, no hay duda de que el caudillo tuvo un papel notable en la historia de nuestro país.

A continuación, para conmemorar a este personaje de nuestra historia El Minutero les comparte su entrada del segundo tomo de el Gran Diccionario Enciclopédico de México Visual editado por Andrés León del Sector de Orientación Pedagógica, S.A. de C.V. impreso por Panamericana Formas e Impresos:

Iturbide, Agustin de (1783-1824).- Nacido en Valladolid, hoy Morelia, Michoacan, era hijo de una familia adinerada y estudió en el seminario de Valladolid. Cuando tenía 17 años ingresó al regimiento militar de esa ciudad como alférez. Durante la guerra de Independencia combatió a los insurgentes. Participó en la batalla del Monte de las Cruces, peleó contra Morelos, logró capturar a Albino García y venció a Rayón, lo cual le valió el grado de coronel. En estas campañas ganó fama de sanguinario. 

Fue acusado y absuelto por efectuar operaciones ilícitas en 1816. Se retiró de la actividad militar hasta 1820, cuando los conspiradores de La Profesa, entre los que se encontraba el virrey, le encargaron la realización de su plan para mantener independiente a la Nueva España y eludir la aplicación de las disposiciones liberales de la Constitución de Cádiz.

Aceptó la designación de comandante del sur y se dedicó a combatir a Guerrero, pero incapaz de vencerlo, decidió incorporarlos sus planes independentistas. Con este fin le escribió varias cartas y finalmente, el 24 de febrero de 1821, ambos firmaron el Plan de Iguala

El virrey no aceptó el plan y puso fuera de la ley a Iturbide, pero éste ganó el apoyo de la mayoría del ejercito realista. El 24 de agosto se entrevistó con Juan de O’Donojú, último virrey designado por La Corona española, con quien firmó los Tratados de Córdoba

Entró en la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821. Inmediatamente se formó una Junta Provisional Gubernativa presidida por él, con el fin de aplicar el plan y los tratados, que reservaban para Fernando VII o alguien de su dinastía la corona del Imperio Mexicano. 

En espera de la respuesta de Europa, la Junta nombró una Regencia del Imperio, integrada por cinco miembros a los que pertenecía el propio Iturbide, quien dejó la presidencia del otro órgano. Como era de esperarse, España no reconoció la separación de México, por lo que implícitamente Fernando VII rechazaba La Corona ofrecida.

Iturbide maniobró entonces a fin de ocupar el trono, para lo cual sus incondicionales, encabezados por el Pio Marcha, realizaron el 18 de mayo de 1822 una manifestación callejera llamándolo emperador, lo que al día siguiente sancionó el Congreso. El 23 de mayo él y su esposa Ana Huarte fueron coronados en una ceremonia solemne. En octubre creó la orden de Guadalupe, la que impuso en grado de Gran Cruz a Vicente Guerrero, Pedro Celestino Negrete, Nicolás Bravo, Anastasio Bustamante y otros militares; a los ministros de su gabinete, a obispos y arzobispos. 

El 31 de octubre disolvió el Congreso y persiguió y encarcerló a los diputados que le eran desafectos. Creó una Junta Nacional Instituyente que el 23 de febrero de 1823 aprobó el Reglamento Político Provisional del Imperio, mismo que no fue reconocido por un sector del ejercito encabezado por Antonio López de Santa Anna, quien levantado en armas desde diciembre, desconocía a Iturbide y había proclamado la república.

El emperador envió el primero de febrero un contingente a combatir el alzamiento, pero esta fuerza se unió a la de Santa Anna y ambas proclamaron el Plan de Casa Mata, que si bien no insistía en el desconocimiento de Iturbide, exigía la convocatoria de un gobierno constituyente.  Iturbide se vio obligado a reinstalar el Congreso que había disuelto y ante él abdicó el 19 de marzo de 1823. 

Se dirigió a Veracruz y se embarcó a Europa. Estuvo en Italia y luego en Londres, donde el 4 de mayo embarcó para México con la intención de recuperar el trono. El 8 de abril de 1823 el mismo Congreso que le había otorgado una pensión vitalicia, consideró que no procedía discutir la abdicación por haber sido nula la coronación y nula también declaró la sucesión hereditaria al trono e ilegales todos los actos realizados desde la proclamación del Imperio.

El 28 de abril de 1824 el Congreso lo declaró traidor y lo puso fuera de la ley. Iturbide llegó a Soto la Marina, Tamaulipas, el 14 de julio de 1824. Fue aprehendido y, por mandato del Congreso de Tamaulipas, fue fusilado el 19 de julio en Padilla, Tamaulipas.