PRINCIPALES COLUMNAS NACIONALES JUEVES 07 ENERO

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PRINCIPALES COLUMNAS NACIONALES JUEVES 07 ENERO
 
 
BAJO RESERVA (EL UNIVERSAL)
 
** Prohibido criticar a López-Gatell
Entre quienes no quieren al subsecretario Hugo López-Gatell, algunos de ellos distinguidos personajes de la llamada 4T, nos comentan que les comienza a preocupar la semejanza entre la defensa que el presidente Andrés Manuel López Obrador hace de ese personaje y la práctica que Enrique Peña Nieto hizo con colaboradores muy cuestionados, como Tomás Zerón (hoy prófugo), a quienes defendía a capa y espada -porque le eran útiles- pese a que las pruebas de su incompetencia se acumulaban. Misma actitud, nos dicen desde la oposición, se muestra también dentro de Morena, pues, como el PRI en su momento, los inconformes son incapaces de alzar la voz de inconformidad más allá de las pláticas de café. Ni siquiera pudieron criticar, en público, a López-Gatell tras las absurdas vacaciones del funcionario en la playa Zipolite. La boca cerrada, nos aseguran, continuará mañana en la primera sesión de la Comisión Permanente del Congreso. Así la disciplina y la verticalidad priísta… perdón, morenista.
 
** Gertz y las mañaneras
Nos comentan que quien al parecer no se pierde las mañaneras del presidente López Obrador es Alejandro Gertz Manero, fiscal General de la República (FGR). No solo no se las pierde, sino que actúa de inmediato ante los mensajes que envía en las conferencias el mandatario. Menos de dos horas después de que el presidente se quejó en Palacio Nacional de que las investigaciones sobre el caso Lozoya se estaban tardando mucho y no había información, la FGR informó que la próxima semana judicializará la carpeta de investigación iniciada por la denuncia que presentó el exdirector de Pemex y que incluye al menos a diez personas, entre ellas exsenadores panistas y expresidentes. No precisó, la institución, sin embargo, en qué van las negociaciones con el exdirector de Petróleos Mexicanos sobre el criterio de oportunidad que solicitó. Quizá para complacer al habitante de Palacio, el criterio de oportunidad será pronto una realidad que permita a Lozoya librar las acusaciones que enfrenta. Veremos.
 
** Rosa Icela toma las riendas
Tras asumir de manera formal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Rosa Icela Rodríguez Velázquez, inició una serie de cambios en diversas áreas de la dependencia. Nos cuentan que han removido a funcionarios de nivel medio, como directores y subdirectores. Muchos al interior de la dependencia se preguntan si mantendrá a funcionarios ligados con el extitular de la SSPC, Alfonso Durazo Montaño, que continúan en la dependencia. Por lo pronto, nos comentan, Rodríguez Velázquez ya hizo una depuración en la Oficina de la Secretaría y en Finanzas. Poco a poco, está armando su equipo para enfrentar los retos en materia de seguridad.
 
 
TEMPLO MAYOR (REFORMA)
 
** ¿Qué pasa cuando un gobernante alimenta desde el poder la polarización de la sociedad y el desprecio por las instituciones? Sucede lo que ayer se vio en Washington: el triste espectáculo de una turba tomando por asalto la sede del Poder Legislativo.
Y aunque las comparaciones suelen resultar odiosas, es imposible no ver los paralelismos entre la forma de gobernar de Donald Trump y la de Andrés Manuel López Obrador.
El estadounidense llegó a la Casa Blanca con la promesa de limpiar la vida pública y terminó ensuciándola todavía más. Gobernar desde la retórica de la verdad alternativa, la de los otros datos, terminó por llevar a los fanáticos del Presidente por un camino peligroso.
Suena fuerte, pero es necesario preguntarlo: ¿Washington 2021 es un adelanto de lo que podría ser México 2024? Por el bien de la República, ojalá que no.
 
** Quienes pensaban que el semáforo rojo en la CDMX y los municipios conurbados del Edomex solo duraría hasta el 10 de enero se van a quedar con las ganas.
Tanto la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, como el secretario de Salud mexiquense Gabriel O’Shea ya advirtieron qüe no ven condiciones para regresar al semáforo naranja el lunes 11.
Y cuentan que al interior de ambos gobiernos la previsión es que eso no ocurrirá ni en una ni en dos semanas por lo que es muy probable que las restricciones persistan al menos hasta el 31 de enero… y eso si hay una baja importante en los contagios y en la saturación hospitalaria.
 
** Vaya problema el que trae el presidente panista Marko Cortés tras la salida de Mauricio Kuri del Senado para buscar la gubernatura de Querétaro.
Tiene que nombrar a un nuevo coordinador en la Cámara Alta y la candidata natural para ese cargo es Josefina Vázquez Mota quien se ha convertido en gran amiga y colaboradora de Pedro Haces, dueño de Fuerza Social por México, el nuevo partido satélite de Morena.
De ahí que quien suena más fuerte es el veracruzano Julen Rementería, quien tendría la tarea de tejer acuerdos parlamentarios con los nuevos aliados del PAN: el PRI y el PRD.
 
** Insiste Andrés Manuel López Obrador en darle asilo a Julián Assange… ¿Pero alguien ya le preguntó al fundador de WikiLeaks si está dispuesto a aceptar el ofrecimiento de un Presidente que constantemente ataca a los medios de información, desapareció el fideicomiso de apoyo a protección de periodistas y con sus dichos, hechos y omisiones pone en riesgo la libertad de expresión? Es pregunta sin filtraciones.
 
 
TRASCENDIÓ (MILENIO)
 
** Que colaboradores y amigos muy cercanos al inefable Rubén Moreira, ex gobernador de Coahuila, están rentando y operando radiodifusoras en diversos estados, lo que algunos detractores políticos del priista anticipan como posible comisión de delito electoral, ahora que se acercan los comicios intermedios.
 
** Que mientras en Washington ardían las calles, en la 4T ya le dieron vuelta a la página Donald Trump, comenzaron a construir los puentes con la administración de Joe Biden y por eso la conversación de 35 minutos que ayer sostuvo el canciller Marcelo Ebrard con Jake Sullivan, próximo asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, fue calificada en Tlatelolco de «extremadamente constructiva».
 
** Que después de que Raymundo Collins, ex secretario de Seguridad en Ciudad de México, habló de que la investigación en su contra es una venganza personal de la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum se carcajeó y recordó que cuando fue delegada en Tlalpan, fue a visitarlo al INVI, para plantear una inconformidad vecinal contra un proyecto inmobiliario, y discrepancia aparte, le llamaron la atención sus tapetes persas: «Cuando se es corrupto, se es delincuente».
 
** Que una corriente en Morena piensa que si no se ponen las pilas ellos, encabezados por Mario Delgado, y el Presidente, el PRI será el que coseche los frutos de una división y por eso Alejandro Moreno, cabeza del tricolor, ya vislumbra un escenario favorable si recluta a Cristóbal Arias como abanderado en Michoacán, ahora que el senador rompió con su partido, que otorgó la candidatura a Raúl Morón, y baraja opciones. La apuesta de la oposición es lanzar a un personaje de izquierda para derrotar a la izquierda en el poder.
 
 
FRENTES POLÍTICOS (EXCÉLSIOR)
 
1.  Punto de quiebre histórico. Ante el fracaso del diálogo político emprendido por el todavía presidente Donald Trump, la situación se salió de control en Estados Unidos. Ayer, el Capitolio se vio obligado a cerrar sus puertas con los legisladores en el interior, luego de que se produjeron choques violentos entre partidarios de Trump y la policía. Varios manifestantes ingresaron por la fuerza al recinto, lo que obligó a retrasar el proceso constitucional para confirmar la victoria de Joe Biden en las elecciones de noviembre pasado. Trump instó a sus seguidores a manifestarse de manera “salvaje” en Washington y así impugnar la victoria de Biden, por parte del Congreso. Algunos legisladores republicanos respaldaron los llamados del mandatario, a pesar de que no hay evidencia de fraude o de irregularidades en las elecciones. Alerta: el rojo vivo está muy cerca.
 

  1.   Cocinado. En Morelos tienen muy claro que el Partido Encuentro Solidario no sólo tendrá un papel importante en la coalición Juntos Haremos Historia, sino que será el que más aporte. Junto con Morena y Nueva Alianza, se registraron formalmente. Se espera que en los próximos comicios el PES detone en la entidad, no sólo por ser el partido del gobernador Cuauhtémoc Blanco, sino porque Jorge Argüelles, diputado federal y actual dirigente estatal del partido, se postule como edil municipal de Cuernavaca. Nadie niega que los votos del PES siempre fueron leales a la agenda de la Cuarta Transformación, y ahora, con Argüelles, se multiplica el apoyo, aunque a algunos les pese. Se trata de un personaje que aporta siempre, sin pasado oscuro. Morenistas inconformes intentan echarlo abajo, sin éxito. Es el bueno.
     
    3.   Sin rencores. La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, respondió a los señalamientos del extitular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, Raymundo Collins, quien sostuvo que ha habido una persecución brutal en su contra. La funcionaria indicó que le da risa lo dicho y señaló que la investigación contra Collins no tiene tintes políticos ni mucho menos es un tema personal. Aprovechó para calificar de delincuentes a los funcionarios de la pasada administración que hoy se encuentran tras las rejas o evadidos de la justicia acusados de diversos delitos en perjuicio de la hacienda pública. Nos parece perfecto que no influya el hígado en las sentencias judiciales, así como no influye el amiguismo en otras investigaciones.
     
    4.   Mano firme. Silvano Aureoles, gobernador de Michoacán, anunció el cierre total a toda actividad los domingos y, de manera parcial, de lunes a sábado ante el incremento de contagios y defunciones por covid-19. Informó que la disposición es para los 113 ayuntamientos del estado, pero en especial para 22 con mayor incidencia. Urgió a la población a quedarse en casa ante la alta movilidad que está causando que los contagios y muertes se eleven. Por su parte, Diana Carpio, secretaria de Salud estatal, llamó a bajar la movilidad social, pues es de la única forma que se podrá contener la enfermedad. Informó que la ocupación hospitalaria en el estado oscila en el 52% y en diciembre se rebasó de manera más rápida el pico más alto que se tuvo entre julio y agosto. Compatibilidad y no titubear, virtudes necesarias para salir adelante. Aureoles las tiene.
     
    5.   A toda velocidad. Rocío Nahle, secretaria de Energía, presentó el último avance de obra de la refinería en Dos Bocas y destacó que se concluyó la primera etapa. Informó que, respecto a las plantas de proceso, se encuentra en la fase de cimentación superficial; packs de acero de tuberías, excavación y armado de acero para las cimentaciones de las subestaciones eléctricas. Respecto a la segunda etapa de construcción, comentó que se construyen las cimentaciones superficiales del sistema de cogeneración eléctrica para darle autonomía de servicio a la refinería. La semana pasada, la empresa Van Oord informó que se encuentra en la etapa final del acondicionamiento del terreno donde se construye la refinería. ¿Y los beneficios para la población como para cuándo?
     
     
    PEPE GRILLO (LA CRÓNICA)
     
    ** Marcelo se desmarca
    Mientras la insurrección de las hordas trumpistas ocurría en el Capitolio, el canciller Marcelo Ebrard sostenía una charla con Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Joe Biden.
    Una extraña coincidencia en un ámbito donde, se asegura, las coincidencias no existen.
    Mientras allá se escuchan voces pidiendo la destitución de Trump porque ya no está en condiciones de conducir el país, el gobierno mexicano busca amarrar un vínculo con el gobierno entrante.
    Quedó claro para el gobierno, o por lo menos para la cancillería, que es momento de alejarse todo lo posible del golpista Trump que está a muy poco, casi nada, de terminar en el basurero de la historia.
    El propósito es que se vaya desvaneciendo el recuerdo de que la 4T se formó en la ventanilla de Donald. ¿Podrán logarlo?
     
    ** Regresa el show
    Hace once meses Emilio Lozoya fue capturado en un complejo de villas para millonarios en la Costa del Sol española.
    A mediados de julio del año pasado llegó a México extraditado, pero con un acuerdo con el gobierno mexicano bajo el brazo que le ha permitido no pisar ninguna cárcel; a cambio, eso sí, de soltar la sopa.
    El gobierno presentó la captura del ex director general de Pemex como el juicio del siglo, pero pasó medio año sin novedades.
    El presidente se quejó públicamente del retraso. De inmediato la FGR dijo que pronto habrá novedades. El caso volverá a las mañaneras para ser parte del operativo propagandístico del gobierno rumbo a la elección de junio
    Por lo pronto se evalúa quién será el primer ex funcionario del gobierno anterior que recibirá orden de aprehensión.
    La semana próxima lo sabremos.
     
    ** Kuri rumbo a Querétaro
    Después de dos años, concluyó el ciclo de Mauricio Kuri como coordinador de los senadores del PAN.
    A partir de hoy se concentrará en el objetivo de llegar a la gubernatura de Querétaro en la elección de junio.
    Senadores del blanquiazul, pero también de otras bancadas, reconocieron el trabajo realizado por Kuri en la Cámara Alta.
    Aunque Kuri ha dominado de manera consistente las encuestas de preferencias electorales, la campaña no será fácil, por lo que no hay lugar para triunfalismos adelantados.
    La competencia apenas inicia.
     
    ** El cumplimiento del deber
    El Día de la Enfermera generó un dato duro estremecedor. La pandemia ha cobrado la vida de 139 enfermeras y enfermeros del IMSS.
    Es, en palabras de Zoé Robledo, director general del instituto, una cifra desafortunada y dolorosa
    Se trata, no hay que olvidarlo, de trabajadores de la salud que murieron en el cumplimiento de su deber.
    La pandemia dejó al descubierto rezagos de años entre el personal de enfermería del sistema de salud, pero también evidenció su compromiso por cumplir con sus responsabilidades hasta las últimas consecuencias.
     
    ** Con esos amigos
    De pronto, sin decir agua va, el gobierno mexicano ofreció dar asilo político a Julian Assange, detenido en Gran Bretaña.
    El fundador de WikiLeaks había ganado una batalla cuando la justicia británica negó su extradición a Estados Unidos, pero perdió otra cuando le negaron la posibilidad de libertad bajo fianza por el riesgo de fuga.
    ¿Qué ocurrió entre ambos fallos? La única novedad fue el ofrecimiento de México, que es inusual porque el acusado no lo solicitó.
    Assange, que no domina el español, alcanzó a decir: no me ayudes compadre.
     
     
    SACAPUNTAS (EL HERALDO DE MÉXICO)
     
    ** Solo con su soledad
    Los actos violentos ayer en el Capitolio sellaron la tumba política de Donald Trump, quien se queda sin amigos. Por ejemplo, el gobierno mexicano se enfocó en estrechar los lazos con Joe Biden: mientras los trampistas intentaban dar su golpe, el canciller Marcelo Ebrard dialogaba con Jake Sullivan, asesor de seguridad nacional del próximo presidente de EU.
     
    ** Condena violencia en EU
    Para no dejar duda sobre la postura de la 4T ante la crisis en EU, el líder de la Jucopo del Senado de México, Ricardo Monreal, condenó la violencia y se pronunció por una «solución pacífica de toda diferencia». Mencionó, que en el relevo presidencial de aquel país deben imperar «la prudencia y el Estado de Derecho», valores que Trump insiste en violentar.
     
    ** Vienen los vagones
    Nos dicen en Palacio Nacional que la siguiente etapa del Tren Maya es la adquisición de los vagones, por lo que el titular de Fonatur, Rogelio Jiménez Pons, tiene la misión de buscar los más rentables y económicos. En ese sentido, no descartan a Bombardier, que tiene su planta en Hidalgo, para que la inversión se quede en México, y a precios competitivos.
     
    ** Disputan coordinación
    Empezó el pataleo en la bancada del PAN en el Senado para quedarse con la coordinación, tras la renuncia de Mauricio Kuri, quien busca la candidatura al gobierno de Querétaro. Su lugar lo ocupa de forma temporal Erandi Bermúdez, pero Damián Zepeda, Kenia López y Josefina Vázquez Mota ya mueven sus piezas para hacerse del liderazgo de la fracción parlamentaria.
     
    ** Otro rey mago
    Vaya regalo de Reyes que recibió Morena en Morelos. Nos dicen que a Melchor, Gaspar y Baltazar se sumó el diputado federal del PES, Jorge Argüelles, para concretar lo que parecía imposible: una alianza con Nueva Alianza en la entidad. Con ello, el legislador se coloca como uno de los operadores más destacados de la 4T, pues convenció a quienes se oponían.
     
     
    SALVADOR GARCÍA SOTO / SERPIENTES Y ESCALERAS (EL UNIVERSAL)
     
    Washington 2021, ¿México 2024?
    Las increíbles imágenes que ayer miércoles presenciamos en el edificio del Capitolio de la ciudad de Washington, DC, con la toma violenta de seguidores de Donald Trump que, azuzados por su líder, desconocieron el resultado de la elección presidencial y se apoderaban por la fuerza del Congreso de Estados Unidos, representan la confirmación de que la ola de populismo demagógico que recorre el mundo, sí representa una amenaza real para la democracia y la convivencia civilizada y que, a través del autoritarismo más violento, es capaz de poner en jaque incluso al sistema político y democrático considerado el más estable del mundo.
     
    Porque nadie puede llamarse sorprendido con la violencia política que ayer estalló en la capital estadunidense, que por más inédita en la historia reciente de la superpotencia, estaba más que cantada y latente, al haber sido desde un principio la estrategia política del mismísimo Presidente de Estados Unidos, quien desde su fallida campaña reeleccionista había descalificado anticipadamente los resultados electorales y había anticipado las denuncias de un “fraude” con el que, decía, intentarían arrebatarle el poder. Cuando ese discurso se materializó en una negativa obstinada a reconocer la derrota y a no conceder la elección del nuevo presidente demócrata, Joe Biden, lo único que faltaba era el llamado de Trump que le diera luz verde a sus enardecidos y fanáticos seguidores —los “patriotas” como los llamó su hija Ivanka— para que salieran disparados a incendiar el seco pastizal de una sociedad hondamente dividida y polarizada.
     
    Y ese llamado llegó ayer cuando el demagogo líder cuestionó por enésima vez el resultado que le dio el triunfo a Biden y acusó a su propio vicepresidente, con un comentario en Twitter que pareció el mensaje en clave para desatar la furia contenida de las hordas trumpistas: “Mike Pence no tuvo el valor de hacer lo que debería haberse hecho para proteger nuestro país y nuestra Constitución”, dijo Trump y apenas terminaba de tuitear cuando el caos se apoderó del Capitolio con miles de hombres y mujeres que, vestidos de negro y portando incluso banderas sureñas de la Guerra Civil, tomaron por asalto los recintos y oficinas del Senado y la Cámara de Representantes, obligando a suspender la sesión donde se certificaría al nuevo presidente y llevando la violencia autoritaria al corazón de la democracia estadunidense.
     
    Escenas como las que ayer se vivieron solo tienen parangón con la histórica quema de la capital de la entonces naciente Unión Americana, ocurrida el 24 de agosto de 1814.
     
    La paradoja es que ayer no tuvo que ser un ejército ni un líder extranjero el que ordenara desatar el caos. Esta vez el intento de desestabilización, la interrupción del proceso de constitucionalidad y la violencia surgieron desde adentro, desde la misma oficina oval y de su propio Presidente, quien se confirmó como la mayor amenaza que haya enfrentado en más de dos siglos la democracia estadunidense. Donald Trump le dio ayer al mundo y a sus paisanos una clara lección: llevar al poder a líderes demagógicos, delirantes y autoritarios va más allá de lo anecdótico o del consabido derecho del pueblo a equivocarse y constituye un peligro real para la estabilidad y la democracia de un país, así sea la superpotencia, cuando ese autoritarismo se desborda y se niega a abandonar el poder.
     
    Lo más preocupante de lo que ocurrió ayer, visto desde la óptica de este lado del río Bravo, es que haya sido justamente a ese líder autoritario y demagógico al que el presidente Andrés Manuel López Obrador haya decidido respaldar y apoyar abiertamente, primero en su campaña con aquella elogiosa visita a la Casa Blanca, y luego en medio de su ya clara derrota, cuando decidió motu proprio, dar validez a las denuncias de fraude enarboladas por Trump y que nunca pudieron ser probadas, posponiendo por más de dos meses el reconocimiento a la nueva presidencia que encabezará Joe Biden. Ojalá todo eso no sea premonitorio para los mexicanos y que lo ocurrido en Washington en los albores de este 2021 no se repita en el México del 2024.
     
     
    CARLOS LORET DE MOLA / HISTORIAS DE REPORTERO (EL UNIVERSAL)
     
    ¿Quén pompó?
    En la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador en el año 2012, la casa de Manuel Bartlett era el epicentro de la recolección de apoyos financieros y el amarre de compromisos políticos.
     
    A raíz de que hemos publicado varios reportajes revelando los escándalos de corrupción del hoy director general de la Comisión Federal de Electricidad, varios políticos mexicanos que formaban parte de la coalición obradorista ese año me confiaron off the record las citas que se llevaban a cabo en la mansión en la exclusiva zona de Las Lomas de Chapultepec de la Ciudad de México para «pasar la charola» entre empresarios y gobernantes con acceso a presupuesto público que quisieran quedar bien con el posible futuro presidente de México.
     
    La sociedad político-financiera entre Bartlett y López Obrador se extendió a la siguiente contienda presidencial: la casa de campaña que utilizó el hoy presidente de México era una «casa Bartlett», como documentamos en mayo del año pasado.
     
    Por eso López Obrador no toca a Bartlett. Porque le rebota en la mente el ¿quén pompó campañita, quén pompó?
     
    Bartlett es el artífice del fraude electoral contra la izquierda mexicana en 1988. AMLO calla como momia. Bartlett fue acusado por la izquierda histórica de secuestros y crímenes políticos, de represión y espionaje. AMLO calla como momia. Bartlett no puede explicar su riqueza cristalizada en 23 casas y una docena de empresas familiares. AMLO lo defiende. Bartlett embaucó al gobierno en la renegociación de los gasoductos costándole cientos de millones de pesos a los mexicanos. AMLO lo defiende. El hijo de Bartlett quiso estafar con ventiladores Covid. AMLO calla como momia. El hijo de Bartlett es multimillonario contratista del gobierno en el que trabaja su papá. AMLO calla como momia.
     
    La última perla es escandalosa. Para justificar el apagón del 28 diciembre que afectó a 10 millones de usuarios, Bartlett presentó un documento falso. Antier lo terminó admitiendo, no como fruto de un honesto proceso de transparencia interno que lo hubiera detectado, sino porque fue denunciado, exhibido y no tuvo más remedio que aceptarlo: su documento de defensa era un documento falso. Ante ello, de nuevo, AMLO lo defendió minimizando el episodio, catalogándolo como un simple error y esforzándose por esconder que falsificar un documento oficial no es un error: es un delito.
     
    Así pues, a cada paso, frente a cada escándalo, al presidente López Obrador se le llena la boca de elogios para Bartlett. Lo trata de presentar como una víctima de supuestos intereses oscuros que quieren quedarse con el negocio de la electricidad. Y es incapaz de aceptar que la corrupción, el enriquecimiento inexplicable, el tráfico de influencias y la ineficacia en el servicio público, amén de un rosario de los delitos más graves por los que ha sido denunciado desde hace años, acompañan a su funcionario consentido.
     
    ¿Por qué defiende tanto AMLO a Bartlett? La repuesta está en la canción de Chico Ché que tanto canta el presidente en sus mañaneras: ¿quén pompó, quén pompó campañita, quén pompó?
     
    RAYMUNDO RIVA PALACIO / ESTRICTAMENTE PERSONAL (EL FINANCIERO)
     
    Trump y su golpe de Estado
    Desde el 23 de febrero de 1981 en Madrid, se puede argumentar, el mundo democrático no había visto una situación similar a la que se vivió ayer en Washington: un golpe de Estado estimulado desde el poder. Parece una contradicción, pero no lo es. La anatomía de las dos intentonas es compleja, pero tienen que ver con el intento, desde la cima del poder, de apelar a la rebelión para impedir el funcionamiento de la democracia porque afecta intereses particulares. La diferencia que hay que subrayar es que España era una democracia incipiente, mientras que Estados Unidos llevaba 220 años de vida.
     
    Aquél 23 de febrero, el oscuro teniente coronel Antonio Tejero, vestido con el uniforme de la Guardia Civil, irrumpió en Las Cortes a tiros, donde se estaba votando la investidura de Leopoldo Calvo Sotelo como nuevo presidente del gobierno español, respaldado por militares con subametralladoras automáticas. Mientras eso sucedía, el jefe de la conspiración, que había sido maestro del Rey Juan Carlos en el Ejército, el teniente general Jaime Milans del Bosch, sacó las unidades de combate en Valencia, amagó las instalaciones de las autoridades y decretó el Estado de Excepción.
     
    El Rey Juan Carlos mantuvo silencio, avalando implícitamente la asonada militar, hasta que, de acuerdo con diplomáticos y fuentes de inteligencia en aquellos años, el presidente de Francia, Valery Giscard d’Estaing, le habló por teléfono y le dijo que si no frenaba el golpe, jamás entraría España a la Comunidad Económica Europea –actualmente la Unión Europea-. Hasta ese momento, 18 horas después del asalto de Tejero, Juan Carlos le dio instrucciones a Milans del Bosh, argumentando que no lo apoyaría, frenar el golpe. El caso del presidente Donald Trump es diferente por lo violento, irresponsable e increíble para un país como el suyo.
     
    Trump no escondió la cabeza como Juan Carlos; fue abiertamente golpista. No utilizó al Ejército, porque los jefes militares ya habían rechazado sus intentos por descarrilar el proceso electoral, pero aparentemente, con el respaldo de sus aliados republicanos en el Capitolio, retrasó la petición de la alcaldesa de Washington de enviar a la Guardia Nacional en previsión de las protestas que se convirtieron en una insurrección. Lo más grave es que fue promovida y alentada por Trump, quien además de convocar a sus simpatizantes, los animó. “Nunca nos rendiremos, nunca concederemos”, dijo Trump en un mitin afuera de la Casa Blanca. “Nuestro país ya ha tenido suficiente. No aguantaremos más”. Era un llamado a la acción.
     
    Centenares de personas se dirigieron entonces al Capitolio sobre la avenida Constitución –una caprichosa ironía- a poco más de cuatro kilómetros, y de ahí en adelante hubo escenas nunca antes vistas. Es cierto que los manifestantes llegaron a las escaleras del Capitolio para buscar que audiencias sobre la Guerra de Vietnam se suspendieran, pero no tomaron por asalto el edificio central que alberga los plenos del Senado y la Cámara de Representantes, así como las oficinas de los líderes y el museo, ni tampoco tomaron los seis edificios adyacentes que albergan las oficinas de diputados y senadores. Menos aún se apoderaron del pleno del Senado y provocaron tiroteos en el interior.
     
    Es una vergüenza y una irresponsabilidad histórica de Trump y sus secuaces, como el senador Ted Cruz y un centenar de republicanos, que se prestaron a sus intereses particulares, y que después de ver lo que habían provocado, comenzaron a pedir calma y a no utilizar la violencia. Tarde. Cuando se ha contaminado a una sociedad con mentiras y propaganda, generando polarización y animando a la confrontación, esto es lo que sucede. Una institución como la Presidencia de Estados Unidos, con un desesperado titular dispuesto a romper con toda la institucionalidad, convirtiéndose en una caricatura que arrastra con el prestigio de una nación y el respeto del mundo.
     
    Trump es una caricatura, pero en su posición, es altamente peligroso. Todavía ayer, tras incitar a la rebelión armadas en el epicentro de Washington, que es donde está el Capitolio, tras aliados y opositores que lo urgieron a dar la cara y pedir a sus turbas que se retiraran del Capitolio, insistió en un video que difundió en su cuenta de Twitter, en la falacia que les habían robado la elección presidencial. Eso no fue el llamado a la paz que le exigían, sino a mantener la rebelión contra las instituciones, en particular contra el Capitolio, corazón de la democracia estadounidense, que no había sido tomado por nadie desde 1814, cuando lo quemaron los invasores ingleses.
     
    También es el legado de Trump, un hombre rabioso y rencoroso que fracasó como destructor de la democracia y demoledor de instituciones. No fue por su falta de fuerza, empeño y obsesión, sino porque las instituciones mostraron ser más fuertes que él, y porque sus propios correligionarios en el Capitolio y en los gobiernos estatales, actuaron con responsabilidad y lo apoyaron hasta que hacerlo habría sido un crimen. Son importantes las instituciones, pero más las personas que las habitan. Sin ellas, son colonizadas. Con ellas, se evitan los excesos, los abusos y las arbitrariedades. Es una gran lección para otras naciones, sobre lo que significan los contrapesos y la independencia ética y responsable en las instituciones.
     
    El día no ha terminado, y lo que sucedió ayer en Washington no es un epílogo, sino un preámbulo. Trump dejará la Casa Blanca en dos semanas –si no actúa su gabinete e invocar la Enmienda 25 para destituirlo antes de que cause más daño-, pero deja tras de sí un país confrontado y polarizado, con un segmento de la sociedad que creyó sus mentiras de fraude electoral –39% a nivel nacional, 17% de los demócratas y 31% de los apartidistas piensan que es verdad-, que no sanará ni se reconciliará. Biden habló de unidad en los momentos aciagos de ayer, pero como sabemos en México, esa división será irreversible.
     
     
    FRANCISCO GARFIAS / ARSENAL (EXCÉLSIOR)
     
    Barbas a remojar
    Lo ocurrido en el Capitolio de Washington es una alerta para países con regímenes populistas —de izquierda o de derecha— encabezados por líderes que han demostrado que no saben perder. De eso sabemos algo los mexicanos.
     
    Coincido plenamente con Richard Ensor, jefe de la oficina de The Economist en México, quien le pide al presidente López Obrador se pronuncie contra los “golpistas”, como ya lo hicieron otros líderes mundiales.
     
    Escribió en Twitter:
     
    “Sería un gran momento para que López Obrador muestre un poco de su legendario compromiso con la democracia, reiterando su apoyo al amenazado proceso democrático en Estados Unidos”.
     
    Es también la oportunidad de hacer un gesto amistoso hacia el presidente electo, Joe Biden, después de la tardanza en reconocer su victoria en las presidenciales.
     
    No sólo eso: avaló una ley que restringe actividades de agentes extranjeros en México, y dio un golpe a las energías limpias que defiende el demócrata.
     
    Recientemente, ofreció asilo al australiano Julian Assange, lo que, estamos seguros, no hubiera sucedido si Donald Trump se hubiese reelecto.
     
  • La polarización sembrada por Trump en la sociedad estadunidenses empieza a dar frutos podridos: el violento asalto al Capitolio por una turba que no reconoce el triunfo del demócrata Biden.
     
    El presidente saliente es señalado como el principal responsable del acto de terrorismo doméstico —así lo llamó Hillary Clinton— que cometieron los fanáticos.
     
    Trump los instigó a sitiar el desprotegido edificio que alberga las dos cámaras del Congreso de la Unión Americana. El objetivo era impedir la ratificación del demócrata, lo que no lograron.
     
    En la televisión vimos escenas donde los fanáticos del republicano se paseaban tranquilamente por el salón de sesiones, envueltos en capas tatuadas con el apellido Trump.
     
    Uno de ellos se sentó y se retrató en el escritorio de la demócrata Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.
     
    En el asalto murió una mujer, no fue identificada, por una herida de bala. En Le Monde leímos que la hoy occisa portaba una prenda favorable al republicano.
     
    Trump, quien presume ser la encarnación de la ley y el orden, no acaba de aceptar su derrota en las presidenciales de noviembre. Ayer justificó el sitio al Congreso. “Es lo que ocurre cuando no se respetan las elecciones”, escribió.
     
    Con eso se ganó que Twitter suspendiera su cuenta doce horas, por violar políticas de esa empresa.
     
    Todavía ayer el presidente se dijo “robado”, al aparecer en televisión —a instancias de Joe Biden— para pedir a sus fans en el Capitolio que regresaran a sus casas.
     
    Ya hay voces que piden su destitución inmediata, bajo acusaciones de sedición.
     
  • En las tres décadas que llevo recorriendo los pasillos del Congreso mexicano me ha tocado ser testigo, en varias ocasiones, de la irrupción violenta de turbas en la Cámara de Diputados.
     
    Vidrios quebrados, puertas derribadas, invasión del salón de sesiones, empujones, alertas de bombas, manifestación de encuerados, cercos militares y hasta un presidente, Vicente Fox, impedido de rendir su último informe de gobierno.
     
    Lo que nunca imaginé es que llegaría a ver escenas semejantes en el emblemático Capitolio.
     
  • Del asalto que tiene al mundo en ascuas hay otros responsables. Los aliados de Trump en el Partido Republicano. Lo dejaron hacer.
     
    Pero hay una honrosa excepción en ese partido. El vicepresidente Mike Pence, quien se inclinó por el respeto a la Constitución y las leyes.
     
    Mandó a volar a Trump y su descabellada demanda de que detuviera la ratificación de Biden. “No tengo facultades”, le dijo.
     
    El presidente, obvio, lo tundió: “Mike Pence no tuvo el coraje de hacer lo que debería haberse hecho para proteger al país”.
     
    Pence habló en el Congreso, al reiniciar la sesión para certificar la victoria del demócrata. Lamentó la “jornada sombría” que se vivió en el Capitolio y sostuvo que “la violencia nunca gana”.
     
    Algo más: por primera vez en la historia Georgia tendrá dos senadores demócratas. Uno de ellos de raza negra: Raphael Warnock. Eso permitirá a los demócratas el control del Senado.
     
    Otro motivo para la frustración de Trump.
     
     
    PASCAL BELTRÁN DEL RÍO / BITÁCORA DEL DIRECTOR (EXCÉLSIOR)
     
    Los frutos podridos de la polarización
    Mientras centenares de personas escalaban los muros exteriores del Capitolio para tomarlo por asalto, un grupo de asesores legislativos se sobrepuso a la sorpresa y al terror y puso a salvo las cajas de caoba que contenían los votos electorales que habían decidido el resultado de los comicios presidenciales de noviembre pasado en Estados Unidos.
     
    “La muchedumbre las habría quemado”, tuiteó Jeff Merkley, senador por Oregon.
     
    Los sucesos de ayer en Washington dejaron al mundo atónito. El país que ha presumido la fortaleza de sus instituciones democráticas  –casi siempre con razón– de repente se vio envuelto en una violencia poselectoral azuzada por el presidente Donald Trump, quien, a mediodía, había pronunciado un discurso enlistando 38 presuntas violaciones al proceso, con las que, según él, buscaban privarlo de la reelección.
     
    Ayer, con una sesión especial del Congreso estadunidense que ocurre cada cuatro años, debía ponerse fin a una de las elecciones más contenciosas en la historia de Estados Unidos y la de mayor participación que ha habido hasta ahora.
     
    El acto, que se había desarrollado 59 veces, tiene un carácter ceremonial: certificar los votos de los delegados a los colegios electorales estatales y declarar al ganador de los comicios.
     
    Por alguna razón, Trump y sus simpatizantes supusieron que esta vez sería distinto y que el candidato que llegaba ayer con la mayoría de los votos electorales no saldría con la declaración de presidente electo.
     
    Una vez concluido el discurso de Trump, que presenciaron miles de personas llegadas desde todos los rincones del país, un grupo de ellas decidió lanzarse sobre el Capitolio. Tomada por sorpresa, la policía del recinto parlamentario se replegó y los inconformes penetraron en el inmueble.
     
    Fue necesario remontarse más de 200 años en la historia para encontrar un hecho semejante. La última vez que se había dado un asalto al Capitolio fue en 1814, durante la guerra anglo-estadunidense, cuando soldados británicos incendiaron Washington.
     
    Si lo de ayer no fue una insurrección, al menos se trató de la profanación de las tradiciones y valores democráticos del país, que han permitido a los estadunidenses elegir cada cuatro años a su presidente e irse tranquilamente a su casa.
     
    Durante varias horas, no estuvo claro si lo que sucedía en la capital de Estados Unidos era el final de una disputa o el principio de algo más serio. Académicos como Jack Goldstone, de la Universidad George Mason, han venido diciendo, desde hace años, que las diferencias políticas en la sociedad estadunidense están conduciendo al país a un escenario de conflicto armado.
     
    El saldo, 14 policías heridos, una mujer murió después de recibir un balazo adentro del Capitolio y se reportaron otras tres personas fallecidas en áreas de urgencias médicas.
     
    Ver al vicepresidente Mike Pence –quien por ley conducía la sesión del Congreso– ser sacado del Capitolio por el Servicio Secreto mientras los inconformes embozados se tomaban fotos en la silla que él acababa de dejar, trajeron recuerdos de intentos de asonada en otras latitudes, como la de Tejero en España.
     
    “Esto no es Estados Unidos”, repetían analistas, legisladores de uno y otro partido e incluso el presidente electo Joe Biden, quien llamó a la calma. “¿Qué pensarán los niños al ver esto? ¿Qué pensarán en otros países del mundo?”, preguntaba, atónito. Y, efectivamente, varios líderes mundiales expresaron su condena a través de las redes sociales, entre ellos Boris Johnson, Justin Trudeau, Giuseppe Conte, Pedro Sánchez, Sebastián Piñera e Iván Duque. Lamentablemente, al momento de escribir estas líneas, el gobierno mexicano no se había pronunciado.
     
    Es imposible saber qué vendrá después de estos hechos, que parecen haber salidos de la imaginación del guionista de un blockbuster. ¿Los republicanos, hartos de Trump, allanarán el camino para que el todavía presidente vaya a la cárcel por incitar a la violencia u otros delitos? ¿Los simpatizantes de Trump se reagruparán para realizar nuevas protestas o formarán un nuevo partido? ¿A dónde va esto? Es temprano para decirlo.
     
    Lo indudable es el daño que ha hecho la experiencia del trumpismo a la democracia estadunidense. El cinismo, instalado en los salones del poder. Lo sucedido ayer es la consecuencia de polarizar a la sociedad; de gobernar para los partidarios y en contra de los adversarios; de señalar culpables y proponer soluciones mágicas a problemas sociales complejos y de desoír a los expertos.
     
    Es el único desenlace posible del populismo.
     
     
    JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ / RAZONES (EXCÉLSIOR)
     
    López-Gatell: no hay otro así
    • López-Gatell no se reconoce en las bondades del científico de nivel como Fauci ni en las del administrador sereno como Illa. No admite siquiera el error de haber salido de vacaciones en el momento más álgido de la pandemia.
     
    En muchas ocasiones, en la vida y en la política, lo mejor es ofrecer una disculpa y asumir un error. Es lo que hizo el responsable de la salud pública en Nueva Zelanda, un país con un éxito inigualable en el manejo de la pandemia, cuando se divulgó que, en medio de la crisis, se había ido un par de días de descanso. Otros que incurrieron en el mismo error y tuvieron que disculparse, pero después de haber dejado sus cargos. Pero sabemos que en la 4T aceptar un error es pecado capital, así que las vacaciones sin mascarilla en Zipolite del subsecretario Hugo López-Gatell se convirtieron en un elogio tan rotundo (digno de Trump) y tan poco confiable como la afirmación del presidente López Obrador: “No hay otro igual en el mundo”.
     
    Son innumerables los funcionarios de salud que lo han hecho mejor que López-Gatell, pero más allá de sus aciertos y errores, lo que ha marcado la diferencia es que, en lugar de convertirse en amplificadores de la voz presidencial, han trabajado con base en datos y aproximaciones científicas a una realidad que nadie conocía hace apenas un año.
     
    Hay dos casos muy diferentes que lo ejemplifican. El más evidente es el del doctor Anthony Fauci, en Estados Unidos. Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas desde 1984, fue puesto al frente de los esfuerzos de su país y mantuvo sus opiniones y su visión sobre cómo operar la crisis, en numerosas ocasiones, en contra de Trump. Cometió errores, pero estos ocurren siempre, lo que no hizo fue seguir el alocado discurso presidencial. Y por eso se convirtió en la voz más escuchada al respecto y en una figura nacional.
     
    En España, un político catalán fue puesto al frente de la lucha contra la pandemia, Salvador Illa. Se ha convertido también en el principal referente nacional sobre el tema. Illa no es médico, pero es un buen organizador y administrador de esfuerzos, y en medio del muy desordenado manejo que hubo de la pandemia en España, su forma de ver y abordar las cosas, lejos del discurso político partidario, le granjeó el respeto de casi todos. En un reciente perfil que le dedica El País, veinte personalidades de todos los ámbitos hablan de Illa y coinciden en que “en el escenario de hostilidad de la política española, que en medio de una emergencia sanitaria sólo supo subir el volumen con las palabras más gruesas jamás escuchadas en la sede parlamentaria, Illa sale bien parado por su serenidad a la hora de presentarse ante el Congreso y ante los españoles. En una época de estridencias, sobresale un político aparentemente aburrido que rehúye el tono bilioso y la adjetivación apocalíptica”.
     
    López-Gatell no se reconoce en las bondades del científico de nivel como Fauci ni en las del administrador sereno como Illa. No admite siquiera el error de haber salido de vacaciones en el momento más álgido de la pandemia y cuando comenzaba el proceso de vacunación. Pero antes comenzó diciendo que covid no era una enfermedad grave, que era mucho menos delicada que la gripe, que tenía un índice de letalidad mucho menor y que simplemente se iría con la llegada del verano.
     
    Esa opinión de López-Gatell, subestimando la enfermedad y las previsiones internacionales, llevó a otro escenario muy delicado: para esa fecha no sólo no había equipo médico y sanitario suficiente, sino que tampoco se entrenó al personal médico ante lo que venía y ni se reconfiguraron las unidades médicas del sector salud. Se comenzó a atender la pandemia sin estar en condiciones, sin equipo y sin un protocolo.
     
    En su momento, desestimó el confinamiento, el uso de las mascarillas, los tests masivos de pruebas y, hasta hace poco, las vacunas. Lo de las mascarillas y los tests es simplemente de locos: mientras la OMS pedía pruebas, pruebas y más pruebas, López-Gatell las desechaba e incluso impedía, y México se convirtió en uno de los países con menor número de pruebas por habitante del mundo (lo que acaba de recibir el elogio de Trump: “En México te hacen la prueba cuando estás reventando”). Cuando los principales especialistas del país le aconsejaron cambiar la política, se burló de ellos. Dijo en mayo que la cifra “catastrófica” de fallecidos que podíamos tener era, máximo, de 60 mil, y ya hemos triplicado esa cifra. Cuando se exhibió el dato, dijo que los medios éramos “mercaderes de la muerte”.
     
    Llegó a decir que López Obrador era “una fuerza moral, no de contagio” y el Presidente le dio entonces el control sobre la Cofepris. Una de las obsesiones del subsecretario es el de que las empresas farmacéuticas son el enemigo. Mucho antes de la pandemia se destrozó el sistema de producción y distribución de medicinas sin tener con qué reemplazarlo y llevamos dos años sin medicinas y ahora sin un sistema de distribución de vacunas, encargado, in extremis, al Ejército.
     
    Inexplicablemente, en su momento también negó la importancia de las vacunas, cuando, literalmente, todo el mundo tenía su apuesta en ellas. Está radicalmente enfrentado con buena parte del gabinete y del equipo presidencial. Ante el destape de su viaje a Zipolite, Sheinbaum declaró que ni ella ni su equipo podían tomarse vacaciones en pleno semáforo rojo de la pandemia. La recriminación fue evidente.
     
    No, no hay en el mundo otro como López-Gatell. Por eso se tiene que ir.
     
     
    JAVIER SOLÓRZANO ZINSER / QUEBRADERO (LA RAZÓN)
     
    Morena y su confianza desmedida
    Por más que en Morena se la pasen ponderando, elogiando y echándose porras, la mayoría de sus encuestas para definir candidaturas están en los terrenos de los hoyos negros.
     
    Bien a bien no se sabe cuál es la metodología que utilizan. Al final queda la idea de que las cosas se definen entre las cúpulas y no necesariamente entre los militantes.
     
    En los recientes procesos para seleccionar a los candidatos a gobernador, se ha entrado en un toma y daca que ha llevado a un sinfín de controversias y reclamos.
     
    Uno de los ejemplos es Guerrero. Sigue sin quedar claro por qué razón se le dio el triunfo a Amílcar Sandoval  para  quitárselo al día siguiente y otorgárselo al muy cuestionado Félix Salgado Macedonio, fue como una comedia de horrores y errores. Nadie vio los números de las encuestas quedando la impresión de que lo que definió la candidatura fueron las presiones más que las decisiones democráticas.
     
    El revuelo de esta decisión provocó una bronca interna que no va a ser resuelta tan fácilmente, porque han aparecido denuncias del pasado contra quien fuera presidente municipal de Acapulco, al tiempo que reclamos de los muy “influyentes”, amigos y familiares de Amílcar.
     
    En pocos procesos quienes son derrotados quedan satisfechos; sin embargo, mientras haya evidencias y claridad a los perdedores no les queda de otra que guardarse los enojos.
     
    Morena no ha dejado de ser un movimiento más que convertirse en un partido político. Es tal la dependencia que tiene hacia López Obrador que es difícil imaginar que la toma de decisiones importantes no pase antes por Palacio Nacional, con todo y que su inquilino diga que no se mete.
     
     
    Es probable que Morena mantenga buena parte de la hegemonía que tiene. Es probable también que a su interior se siga pensando que cuenta con un gran aval de la sociedad, lo que le lleva a perder de vista los grandes vacíos que hay en el partido y sobre todo el hecho de que buena parte de su crecimiento se fundamenta en la ausencia de una oposición estructurada.
     
    López Obrador debe saber muy bien lo que pasa ahí dentro. El partido está hecho a su imagen y semejanza, lo cual lleva a que sin su participación directa pueda prevalecer el caos y los golpes en la mesa de las muchas tribus que se han ido formando.
     
    Lo mejor que le puede pasar a Morena es que la oposición siga dando tumbos o que se aboque a construir alianzas con un futuro realmente incierto. En medio de la rebatinga ya empezamos a ver propuestas cuestionables y en esto están metidos los partidos de oposición en algo que llaman Va por México.
     
    Habrá que ver si llegan juntos hasta el final y no le dan a la mera hora la espalda a la alianza, como se presume pudiera ser el caso del PRI, el cual ha dado muchas muestras de su cercanía hacia Morena.
     
    Independientemente de esto, lo que es evidente es que el Gobierno y Morena han hecho de las consultas y las encuestas un instrumento cada vez más cuestionable. Las recientes selecciones de candidatos a 15 gubernaturas están mostrando procesos que en su gran mayoría son opacos, a pesar de que se insista en el discurso del “no somos iguales” y de que “son las bases quienes deciden”.
     
    El riesgo que está corriendo Morena es alto, porque si se crean condiciones desfavorables hacia el Gobierno, lo cual siempre es posible y más en tiempos como los que vivimos, la alianza opositora, por más cuestionable que sea, se va a convertir en una opción para muchos ciudadanos.
     
    Estamos en medio de procesos inacabados y a menudo está claro que no nos ayudamos ni tantito.
     
    Parece desmedida la confianza de Morena.
     
    RESQUICIOS
    Trump echó a andar la revuelta para luego esconder la mano. EU está viviendo momentos riesgosamente inéditos que en cualquier otro país serían vistos como algo cercano a un intento de golpe de Estado. Lo que pasa es un resumen de una gestión de 4 años de oprobios, sin olvidar que en el camino nos ha tocado nuestra dosis ante lo que se ha apechugado.
     
     
    SERGIO SARMIENTO / JAQUE MATE (REFORMA)
     
    Golpe en Washington
    No hay otra forma de describir lo sucedido ayer en Washington: un intento de golpe de Estado por una turba incitada por el propio Presidente, Donald Trump, quien después, con esa incompetencia tan característica de su mandato, trató torpemente de detener.
     
    Miles de manifestantes se reunieron en la capital de Estados Unidos este día de Reyes a petición de Trump, quien los alentó por la mañana al decirles: «No queremos ver que los envalentonados izquierdistas demócratas se roben nuestra victoria electoral». Los manifestantes rodearon el Capitolio, la sede del Congreso, y violentamente lo penetraron en un intento por impedir el voto de certificación del Congreso de los resultados de la elección presidencial.
     
    En la tarde, un Trump al parecer asustado por su propio acto de sedición difundió por Twitter, sin recurrir a las cadenas de televisión que cubren la Casa Blanca, un mensaje grabado de un minuto en el que reiteró sus falsas acusaciones de fraude electora], afirmando que ganó por «una avalancha», pero en el que pidió a sus seguidores «ir a casa en paz», «no queremos que nadie salga lastimado».
     
    Siempre fue claro el talante antidemocrático, autoritario de Trump. Lo demostró desde que lanzó su candidatura. Por eso lo rechazó el establishment republicano a principios de 2016. Sin embargo, con el sistema de elecciones primarias que ahora es común en los partidos hegemónicos de Estados Unidos, la posibilidad de que un populista pueda ser postulado y ganar una elección, algo inviable cuando los candidatos eran seleccionados pollos líderes del partido en «habitaciones llenas de humo», se ha hecho realidad.
     
    En los últimos tiempos dominados por redes sociales hemos visto el surgimiento de numerosos movimientos autoritarios que muchas veces lindan con el fascismo, pero que llegan al poder por la vía electoral. Ha sido el caso de Hugo Chávez y Nicolás Maduro en Venezuela, Víctor Orbán en Hungría, Recep Erdogan en Turquía y otros más. Donald Trump ha sido el más importante de todos, porque llegó a la Presidencia no solo de la mayor potencia económica y militar del mundo, sino de la democracia que más tiempo ha permanecido viva en la historia.
     
    Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, de la Universidad Harvard, han señalado en su libro de 2018 How Democrades Die que, si bien estamos acostumbrados a las imágenes de golpes militares, desde hace décadas las democracias han muerto más bien con dictadores que asumen el poder por la fuerza del voto: «La caída de la democracia hoy empieza por las urnas… Los autócratas electos mantienen un barniz de democracia mientras evisceran su sustancia… La erosión de la democracia es, para muchos, casi imperceptible».
     
    Trump llegó a la Casa Blanca por medios democráticos. Ni Hillary Clinton, quien contendió contra él en 2016, ni Barack Obama, quien ocupaba la Presidencia, hicieron intento alguno por cuestionar la legalidad de su elección. Poco importaban sus posiciones extremistas o sus declaraciones de que solo reconocería el resultado si ganaba.
     
    Lo que vimos ayer en Washington nos demuestra que siempre habrá extremistas que busquen el poder por la vía electoral solo para desmantelar la democracia. Anne Applebaum apunta en Twilight of Democracy, uno de los libros políticos más importantes de 2020: «Dadas las condiciones adecuadas, cualquier sociedad se puede volver en contra de la democracia En efecto, si la historia nos dice algo, es que todas las sociedades lo harán tarde o temprano». Es triste, pero cierto.
     
    FRÁGIL
    «Nuestra nación, que siempre fue vista como una luz de democracia, está en una época oscura», afirmó ayer el presidente electo Joe Biden. Y añadió: «Este es un recordatorio de que la democracia es frágil».