Mulán y la Nueva Normalidad en el Cine

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Con el estreno de Mulán (2020) en la plataforma Disney+ el mundo del espectáculo visual da un nuevo giro. Para poder ver la película se tendrán que pagar US$30 aparte de la mensualidad del servicio de streaming. Algunos se han quejado en las redes sociales y lo ven como un golpe en la cara (un capirotazo, diría Javier Marías) y están inconformes con el costo extra. Después de que Disney hiciera pública la noticia, se hizo viral un video donde el dueño de un cine independiente de Francia destroza el letrero de cartón de exhibición de la película. Es justificable que dueños de cines se quejen de esto, pero la crisis mundial está afectando a todos los sectores. Por otra parte, los aficionados que se quejan dicen que es innecesario el hecho del costo extra pues Disney ya había lanzado meses antes Hamilton (2020), que tuvo buena recepción, incluida con la mensualidad del servicio. También la nueva película Trolls World Tour (2020) que fue lanzada a la renta y aunque críticamente no recibió atención, ha tenido buena aceptación rompiendo récords históricos, si bien monetarios, en Inglaterra y otros países. Esto puede haber inspirado a Disney a tomar esta decisión.

La película es una más en una lista ya algo extensa de películas que han sido trasladadas de la animación a la acción en vivo a la pantalla grande como La Bella y la Bestia, Aladdin, Dumbo y El Rey León. No es sorpresa que Disney esté haciendo esta jugada pues ya pasó con muchas de sus clásicas como The Parent Trap (1961), Freaky Friday (1976), The Absent-Minded Professor (1961) que fue titulada Flubber en 1996, entre otras. 101 Dálmatas también fue llevada al formato “live action” el mismo 1996 y era de esperarse que algunas más lo hicieran, incluso algunos dirían que ya se estaban tardando. Hasta la fecha esta táctica de Disney ha sido bien recibida y las películas rehechas han sido exitosas y queridas por diversos públicos.

Se espera que la nueva versión de Mulán, dirigida por la neozelandesa Niki Caro, no sea la excepción. Basada en un cuento del folclor chino, había sido llevada a la pantalla en 1998 como animación en la cual una joven, hija de un soldado, se hace pasar por hombre para, en lugar de su padre, defender a su pueblo de los Hunos. La película tiene un sentido del humor y acción consistentes. Ignoro cuales fueron las principales influencias de los creadores pero a simple vista este sentido del humor combinado con la narrativa épica y espiritual se sienten de Akira Kurosawa (Ran (1985), La Fortaleza Escondida (1958) y Trono de Sangre (1957) se vienen a la mente, al menos en esencia) y el arte, que como toda buena caricatura se sale de los límites físicos de la realidad, puede recordarnos al estilo estrafalario de Kanedo Shindo en películas como Onibaba (1964) y Kuroneko (1968). Mulán hecha con personas pudiera ser un espectáculo visual entretenido y al mismo tiempo lleno de profundidades que hoy en día se reflejan, como el controversial e injusto problema de los derechos (no solo públicos sino espirituales) de la mujer que siglos después de que los Hunos atacaron China persiste globalmente. Otro aspecto interesante es que todo el elenco de la película es de raíz asiática así que no esperen que Tom Cruise aparezca vestido de samurái.

Volviendo al tema de la taquilla, ¿es acaso este el futuro del cine? No sabemos y no se pueden sacar conclusiones pesimistas sobre ello tan precipitadamente. Si algún día los cines vuelven a abrir sus puertas con todos sus asientos disponibles, tal vez esta táctica de cobrar por ver desde casa se haga obsoleta. Pero hay que tomar en cuenta que Mulán es una película enfocada en el mercado de las familias, y hoy en día (incluso desde antes de la pandemia) es más costoso que US$30 para una familia ir a un cine limpio y decente en cualquier parte del mundo en la que estas se exhiban. Disney se la está jugando con esta movida y es de esperarse que no todos estén de acuerdo. Lo que sí es un hecho es que el cine continúa buscando cómo llegar al alcance de todos en un tiempo de histeria en el que cuando despertamos no sabemos qué sorpresa global sucederá. Disney+ no existe aún en México pero se estima que la plataforma esté disponible en el país para noviembre de este año, tiempo en el cual tal vez ya sepamos si la película triunfó y el cine se empezará a ir por esta cuesta, o fracasó y las productoras se querrán alejar de este plan de mercado y buscar nuevas alternativas. Tal vez los mexicanos podremos acceder a la película de alguna otra forma antes. Aún así, aficionados de Disney y de las buenas historias esperan intrigados en sus hogares la oportunidad de ver esta película que pudo haberse quedado guardada en algún estante de Hollywood dejándonos con la duda de que pudo haber sido.