Chucho El Roto

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Es tanto el desbarajuste y opacidad en el Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado, que su segundo director sólo aguanto tres meses en el cargo.
En su carta de renuncia, Jaime Cárdenas Gracia denunció robos, actos de corrupción, irregularidades administrativas, transas en los procesos de valuación de los bienes subastados y enormes deudas.
Cambiarle el nombre de Servicio de Administración y Enajenación de Bienes, por el de Devolverle al Pueblo lo Robado, fue una idea muy romántica del presidente López Obrador.
Es muy romántico decir que se “Devuelve al Pueblo lo Robado” …como lo hacía Chucho el Roto o Robin Hood…
Pero el instituto no devuelve lo robado ¿Lo robado por quién? Su objetivo es darle destino a los bienes y a las empresas improductivas para el estado.
Los ciudadanos pueden adquirir mediante subastas diferentes artículos adjudicados al estado, como maquinaria, automóviles, casas, edificios; joyas que pertenecieron a narcotraficantes famosos o autos blindados.
Algunos de los bienes que se subastan no son robados, provienen de aseguramientos de la FGR o embargos del SAT. ¿Cuántos bienes fueron robados o subastados sin adjudicación?
Subastar sin la adjudicación la casa del “copelas o cuello” Zhenli Ye Gon, y anunciarlo en La Mañanera, fue una tontería publicitaria.
Pretender que el Instituto Para Devolverle al Pueblo lo Robado subastara un artículo arrendado, como el avión presidencial, fue otra sinrazón propagandística.
Su primer director, y ex actor destacado de las mañaneras, Ricardo Rodríguez fue cesado cuando se detectaron las corruptelas, tropelías y desmanes en el Instituto.
Cuando su segundo director Jaime Cárdenas, comprobó que no contaba con el respaldo presidencial para poner orden en el pandemónium de lo robado renunció. No quiso tener un final como el de Chucho el Roto…