Ayer, hoy, ¿Mañana?

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En julio del 2015, el Papa Francisco pidió “humildemente perdón”, por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América.

En 1992, Juan Pablo II pidió perdón a los indígenas americanos por las injusticias cometidas por sus antepasados.

En 2007, Benedicto XVI dijo que no se pueden ignorar las sombras que acompañaron la evangelización de los indígenas americanos.

Ya pidieron perdón, ya se disculparon, pero…

El gobierno mexicano quiere que la Iglesia y España le pidan perdón a los mexicanos por los abusos que se cometieron hace 500 años cuando los españoles conquistaron las tierras americanas:

Perdón por la conquista de Tenochtitlan, del 13 de agosto de 1521. 

Perdón por la caída del Imperio Azteca, que tenía sojuzgados 371 tribus y pueblos que los detestaban por sanguinarios y abusones.

Queremos que los austriacos nos presten el penacho de Moctezuma, que Europa nos regrese códices y documentos antiguos para celebrar los 700 años de la fundación de Tenochtitlan, los 500 de la conquista y los 200 de la independencia.

¿Por qué no les exigimos a los norteamericanos que nos regresen la mitad del territorio que nos robaron?… aunque sea California…

La visión maniquea de la historia nacional, de buenos y malos, de blanco y negro es parte de nuestro atraso.

Hoy en el siglo XXI, queremos que nos pidan perdón los descendientes de españoles que llegaron a “Las Indias” en el siglo XVI, en el medioevo…

Me quedo con un mensaje más progresista de los pueblos originarios de raíz maya del ejército zapatista:

“Ya basta de jugar con el pasado lejano para justificar, con demagogia e hipocresía los crímenes actuales…no queremos volver a ese pasado, ni solos ni de la mano de quien quiere sembrar el rencor racial y pretende alimentar su nacionalismo…con el supuesto esplendor de un imperio, el azteca, que creció a costa de la sangre de sus semejantes…”.