Dominguera. Cartas.

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carta versos correo


Tenía razón Donald Trump en descalificar de antemano la validez de los votos por correo.
Fueron los votos que se pusieron en el buzón, “con timbres bien pegados, sus nombres bien claritos y la dirección bien puesta”, los que afianzaron la victoria de Joe Biden.
Las sospechas de Trump eran fundadas. Quienes se tomaron la molestia y el tiempo de ir al correo, y dedicar más de 20 minutos para llenar el formato electoral, tenían más razones para votar por Biden que por él.
Millones, de quienes pusieron en el buzón el papel escrito y cerrado, querían que se fuera de la Casa Blanca…
No fueron cartas perdidas, ni cartas de amor, las que se fueron “por aéreo y entrega inmediata”.
¿Hay alguien que siga escribiendo cartas de amor o desamor, con el inicio, cuerpo y final, que se enseñaba en la escuela primaria hace más de 30 años?…
Para hoy domingo, unos versos de la Carta a Eufemia, de Rubén Méndez, con un final clásico:

Cuando recibas esta carta sin razón,
Ufemia,
Ya sabrás que entre nosotros todo
Terminó,
Y no le des en recibida por traición,
Ufemia,
Te devuelvo tu palabra,
Te la vuelvo sin usarla,
Y que conste en esta carta
Que acabamos de un jalón.
No me escribites
Y mis cartas anteriores
No se si la recibites;
Tú me olvidates
Y mataron mis amores
El silencio que les dites,
A ver si a ésta si le das contestación,
Ufemia.
Del amor, pa´ que te escribo,
Y aquí queda como amigo,
Tu afectísimo y atento
Y muy seguro servidor.