PRINCIPALES COLUMNAS NACIONALES JUEVES 21 DE ENERO

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PRINCIPALES COLUMNAS NACIONALES JUEVES 21 DE ENERO
 
 
BAJO RESERVA (EL UNIVERSAL)
 
** Combaten Covid y solo ven pasar las vacunas
Médicos y personal de enfermería de la unidad del 22 Batallón de la Policía Militar “El Chivatito”, que atienden pacientes de Covid-19 en esa instalación habilitada también como centro de vacunación, solo se quedaron viendo cómo vacunaban y vacunaban a sus colegas del IMSS, ISSSTE, Secretaría de Salud, Sedena y Marina. Nos comentan que ayer un grupo de civiles, contratados para la pandemia, se quejaron de que no han sido vacunados, pese a que el lugar donde laboran han visto pasar a decenas de sus compañeros que acudieron a recibir la primera dosis de la inmunización. Sin embargo, nos hacen ver, dichos médicos seguirán trabajando sin vacunarse porque las autoridades les informaron que se quedaron sin dosis. Los héroes de esta batalla, nos dicen, no esperan medallas, solo su vacuna.
 
** El plan de Morena para dominar el Congreso
Como no queriendo la cosa, el grupo parlamentario de Morena en el Congreso de la Unión va mostrando sus intenciones de aprobar a como dé lugar la agenda del presidente Andrés Manuel López Obrador tanto en los procesos electorales como en la legislación de reformas y leyes. Resulta que en la Cámara de Diputados, legisladores morenistas propusieron un nuevo esquema para anular elecciones, y en el Senado de la República, otro para garantizar que cualquier senador pueda votar para pasar o rechazar cualquier iniciativa de Ley, sin importar que pertenezca o no a una comisión. Es decir, están proponiendo cambiar desde el origen las reglas del juego.
 
** Embate de AMLO fortalece al Inai
Nos cuentan en el Instituto Nacional de Acceso a la Información (Inai) que si algo bueno trajo el embate del presidente Andrés Manuel López Obrador en contra del órgano garante fue el cierre de filas que se dio en el pleno. Nos comentan que los siete comisionados se pusieron la camiseta del instituto y le entraron a la defensa del órgano autónomo garante de la transparencia, que pretende ser desaparecido por el Presidente para entregar sus funciones a la Secretaría de la Función Pública. Hoy todo es armonía al interior del Inai que, nos dicen, acumula sus fuerzas para dar la batalla por su permanencia.
 
** Sauri vence al Covid y regresa a la Cámara
Ayer, la presidenta del Congreso de la Unión, la diputada Dulce María Sauri Riancho (PRI), reapareció después de que se contagió de Covid-19 en diciembre pasado. Un mes tuvo que transcurrir para que la exgobernadora de Yucatán pudiera presentarse de nuevo en la sesión del pleno de la Comisión Permanente. Doña Dulce María recibió varias muestras de apoyo de legisladores de distintas fuerzas políticas en su regreso a las actividades. “No puedo menos, que no dejar de pensar que yo tuve oportunidades que miles de personas no tuvieron para salir adelante con esta enfermedad”, dijo la líder del Congreso en un editorial en pocas palabras.
 
 
TEMPLO MAYOR (REFORMA)
 
**Menos mal que el presidente Andrés Manuel López Obrador ya salió a disipar las dudas binacionales, al aclarar que «coincide» con los planteamientos de Joe Biden. Sería bueno saber cuáles son esas coincidencias.
Porque el mensaje constante y preciso del nuevo mandatario norteamericano ha sido el de la unidad: que gobierna para todos, no sólo para sus simpatizantes; que es hora de dejar atrás la polarización y que sólo juntos saldrán de la crisis. ¿A poco en Palacio Nacional ya no se dividirá a los mexicanos en buenos (los simpatizantes) y todos los demás? De hecho hubo una palabra que se repitió a lo largo del día en Washington: «nosotros».
Biden también se comprometió con las causas ecológicas, ordenó tomarse en serio la pandemia y apurar la vacunación, anunció apoyos fiscales para enfrentar la crisis económica, firmó una orden para garantizar derechos a la comunidad LGTBQI, ¿con cuál de esos planteamientos coincide AMLO? Ojalá coincidiera, de perdida, con usar cubrebocas.
 
** El que anda tronándose los dedos es Javier Corral porque trae un pequeño hueco en los bolsillos de ¡mil 898 millones de pesos! Según el gobernador panista, esa es la cantidad que necesita para una serie de proyectos… aunque su mandato se acaba en tan sólo nueve meses.
Se trata de obras que se había comprometido a sacar, pero para las cuales nomás no tiene recursos, ni tiempo. Y en algunos casos, ni siquiera estudios técnicos. Pese a eso, las presiones hacia los diputados estatales están a todo lo que dan para que hoy mismo aprueben la petición de Corral. ¡Ah, Chihuahua!
 
** Ahí viene el golpe: los diputados de Morena recibieron ya la orden de aprobar en fast track la reforma para eliminar el outsourcing. De acuerdo con la instrucción de parte de Luisa María Alcalde, el Ejecutivo enviará la iniciativa como preferente, lo que significa que todas las objeciones de la iniciativa privada serán olímpicamente ignoradas.
 
** Con eso de que las Fuerzas Armadas se han convertido en sostén del gobierno ¿de izquierda? en México, no debe haber caído nada bien la revelación de que, según un testigo principal, militares participaron en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
Si bien el hecho no ocurrió en este sexenio, dado que el Presidente ha lucrado políticamente con la masacre desde hace años, estaría obligado a fijar una postura.
Y no puede argumentar que él respeta la autonomía de la FGR, pues no le importó demasiado cuando se trató de exonerar a Cienfuegos.
No es una tarea fácil para López Obrador, pues la 4T ha convertido a las Fuerzas Armadas en instituciones mil usos y multichambas.
 
 
TRASCENDIÓ (MILENIO)
 
** Que como se anticipaba después de su salida de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo sigue siendo uno de los principales enlaces de Andrés Manuel López Obrador con el sector privado y el próximo viernes será el anfitrión de una cena tempranera en la que reunirá al mandatario con un grupo de empresarios en Monterrey, lo que demuestra la estrecha comunicación y amistad que mantienen.
 
** Que el candidato de Morena al gobierno de Guerrero, Félix Salgado Macedonio, ya libró el primer round de sus líos con la justicia pues la fiscalía estatal ha declarado que «se encuentra prescrita la acción penal» en el caso de la acusación por abuso sexual porque la denuncia de hechos ocurridos en 1998 fue presentada hasta noviembre de 2020, es decir, 22 años después. Sin embargo, hay otro cargo que está en revisión jurídica ante la misma instancia y con resolución pendiente. Así, el MP confirma su respeto «a los principios de igualdad y objetividad», sin politización. Por supuesto…
 
** Que el alcalde panista de Tampico, Jesús Nader, comenzó a hacer amarres hasta con sus otrora enemigos internos, como la ex munícipe Magda Peraza, con tal de disputarle una eventual candidatura a gobernador a Ismael García Cabeza de Vaca y para ello integró al hermano de la maestra a la nómina del ayuntamiento, como subdirector de Deportes, y desapareció una demanda por peculado contra ella por un faltante de 80 millones de pesos. Todo en medio de las versiones de que el gobernador tamaulipeco en funciones, mencionado en el escándalo de la reforma energética del sexenio pasado, pedirá licencia para meterse al Congreso vía plurinominal en busca de fuero.
 
 
FRENTES POLÍTICOS (EXCÉLSIOR)
 
1.  Malos modales. El diputado del PT, Gerardo Fernández Noroña, quien lanzó su deseo por convertirse en candidato presidencial para 2024, está en problemas. Tendrá que dar una disculpa pública a la diputada panista Adriana Dávila por cometer violencia política de género. Lo anterior fue decidido por unanimidad por el TEPJF, que confirmó la decisión del INE para que se emitan las sanciones correspondientes al legislador petista y a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas. El diputado hizo declaraciones ofensivas en contra de la diputada Dávila, en un acto público en Tlaxcala en 2019. Fernández Noroña deberá tomar cursos en línea sobre género. Y de no hacerlo, se tomarán medidas de apremio. ¿Y sí le quitarán lo maleducado?
 
2.   Oportunidad. José Rosas Aispuro, gobernador de Durango, tiene ante sí un escenario ideal para reivindicarse. La Fiscalía estatal se pronunció sobre el caso del perro que fue agredido por unos sujetos en Guadalupe Victoria. La dependencia informó que aún no se cuenta con la denuncia formal, sin embargo, el personal destacamentado en la localidad comenzó con las diligencias para localizar a los agresores y ejercer acción penal en su contra. Al respecto, la titular de la Fiscalía, Ruth Medina Alemán, manifestó que siempre se ha trabajado para salvaguardar la vida y la dignidad de los animales y que en este caso se realiza la investigación correspondiente para que no quede impune la agresión contra el canino, a quien le sacaron los ojos. Justicia para los que no tienen voz. Justicia ya, gobernador.
 
3.   Leyes al vapor. La diputada de Morena, Esperanza Villalobos, presentó una iniciativa de ley para sancionar con penas de cárcel, de entre 4 y 7 años, a quienes cometan fraude en la venta de tanques o concentradores de oxígeno, o aumenten su precio de forma desproporcionada. La iniciativa consiste en incluir el artículo 232 en el Código Penal local, para establecer una multa de entre 6 mil 500 y 17 mil 376 pesos, una pena de cárcel de entre 4 y 7 años, y aumentar las sanciones en una tercera parte si el delito se comete durante una emergencia sanitaria. La idea es buena, lo malo es que para cuando prospere la pandemia será leyenda; un mal recuerdo del pasado.
 

  1. Un nuevo panorama. Mónica Rangel Martínez calificó como histórica la oportunidad que Morena otorga a las mujeres potosinas para demostrar que tienen la capacidad de gobernar. Y es que, en pos de la equidad de género, Morena y la alianza federalista barajan escoger a una mujer como la candidata que disputará la gubernatura de San Luis Potosí. Mónica Rangel es la opción más valiosa entre las aspirantes ya inscritas. La actual secretaria de Servicios de Salud se ha ganado la simpatía de los sanluisinos gracias a que la entidad ha estado entre los primeros lugares en los indicadores de salud nacional en los últimos cinco años. Su labor y trayectoria profesional son reconocidos y su perfil es considerado como el adecuado para aspirar al gobierno estatal. Además, la estrategia desarrollada por ella para el combate al covid-19 no será afectada en lo absoluto con su salida. El trabajo es su carta de presentación. No hay pierde.
     
    5.   ¿Aviador? Por cuarta ocasión en menos de un año, el diputado de Morena Ricardo Baptista González retornó a su curul en el Congreso de Hidalgo. De marzo del año pasado a la fecha, el legislador solicitó licencia en tres ocasiones, dos para contender como candidato a alcalde de Tula y una más como regidor de esa localidad. Durante la sesión de la diputación permanente de ayer, la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local informó que el diputado solicitó reincorporarse a sus labores en el Congreso el 14 de enero. Baptista González, además, se registró en el procedimiento interno de Morena para aspirar a una candidatura a diputado federal por la vía de mayoría, aunque, para que no le fuese a fallar, también va por la plurinominal. No llama la atención sus anhelos de superación, pero sí quedan preguntas en el aire: ¿qué tal su trabajo legislativo? y ¿ha sido de altura como para aspirar a otros cargos?
     
     
    PEPE GRILLO (LA CRÓNICA)
     
    ** Diálogo reestablecido
    El presidente López Obrador y el gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, sostuvieron una discreta reunión en Palacio Nacional.
    Después de meses de jaloneos y de declaraciones ásperas de ida y vuelta, decidieron darle una oportunidad a la política.
    El primer logro es que pudieron reestablecer el diálogo que se había interrumpido.
    Aunque hay una agenda abultada, tocaron los temas más urgentes, a saber, seguridad y salud. Después del asesinato del ex gobernador Sandoval y el repunte de los contagios de Covid-19, son apartados obligados, que requieren atención inmediata.
    Otros temas, como la repartición de los recursos fiscales, no se borran, pero tendrán que esperar su turno.
    Recuperado el diálogo las posibilidades de solución aumentan.
     
    ** El 27 Batallón
    Ni la secretaría de Gobernación, Olga Sánchez, ni el titular de la Sedena, general Sandoval, lo desmintieron.
    Eso es lo más destacado de las versiones sobre la participación en el secuestro de los normalistas de Ayotzinapa de elementos del 27 Batallón de Infantería acantonado en Iguala.
    La Segó anuncio que investigará la filtración de la indagatoria que estaba bajo custodia de la Fiscalía General de la República. El general adelantó que si hay elementos del Ejército coludidos deberán responder.
    Pero la versión siguió circulando sin que nadie la detuviera.
    Para esta mañana ya es un hecho establecido que entra en la agenda del comandante supremo de las fuerzas armadas, las cuales no pueden estar, por ningún motivo, por grave que sea, bajo sospecha.
     
    ** El turno de Chihuahua
    Chihuahua se suma a los estados en que la selección de candidatos de Morena a la gubernatura se empantanó.
    El denominador común de los tropiezos es que la dirigencia nacional no se tomó la molestia de conocer primero la opinión de las bases de Morena en el estado.
    Y en Chihuahua hay un inicio de insurrección comandado por el senador Cruz Pérez Cuéllar, quien sostiene que Juan Carlos Loera, el candidato de Mario Delgado, no los representa y por lo tanto no es su candidato.
    Los problemas de Morena son como brisa fresca para Graciela Ortiz que ya es la abanderada tricolor. Para que el elenco se complete falta que el PAN decida formalizar la candidatura de Gustavo Madero el próximo domingo.
    Las encuestas se ajustan a cada rato y los que parecían tener una ventaja grande se rezagan. No hay nada escrito.
     
    ** Turismo peligroso
    La pandemia del coronavirus tiene a muchas localidades entre la espada y la pared. Hasta el momento no han resuelto el dilema de reactivar sin arriesgar.
    El ejemplo de Guerrero es contundente. La entidad, urgida de los recursos de los turistas, tomó el riesgo de abrir sus destinos turísticos para las vacaciones de fin de año y ahora están pagando las consecuencias.
    Las medidas sanitarias se relajaron y el resultado es un incremento acelerado de contagios, hospitalizaciones y defunciones.
    Como lo reflejo de lo anterior, autoridades federales y estatales aceleran la reconversión de hospitales para evitar el colapso y que todos puedan ser atendidos.
    Lo que se ganó en esas dos o tres semanas se perdió en pocos días.
    No es que sea una ecuación sin solución, es que todavía no se encuentra la fórmula para reactivar sin arriesgar.
     
     
    SACAPUNTAS (EL HERALDO DE MÉXICO)
     
    ** Alfaro, en Palacio
    Recibió el presidente López Obrador al gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, con quien habló sobre el plan de vacunación y la seguridad en la entidad. El encuentro es relevante, pues al fin logran reunirse pese a las diferencias que los mantenían distanciados. No es gratuito, pues en Palacio Nacional, nos explican, habrá más apertura para los gobernadores.
     
    ** Le ganó la emoción
    Muy emocionada estuvo la aún embajadora de México en Washington, Martha Bárcena, en la toma de protesta de Joe Biden como presidente 46 de EU. Como única representante mexicana en la ceremonia, informó el minuto a minuto del acto frente al Capitolio, y resaltó el ánimo de unidad y de depositar el futuro en todo el país y no en una sola persona o grupo.
     
    ** Sede alterna
    Nos platican que el líder de Morena, Mario Delgado, ya casi no es visto en la sede de su partido, en la casona de Chihuahua 216. El motivo, nos comentan, es que despacha en unas oficinas alternas, ubicadas sobre Ejército Nacional. Pero aseguran que es temporal: una vez que pase el proceso de elección de candidatos, y se acaben las protestas, regresará a su sede.
     
    ** Decisión personal
    Fue el cardenal Norberto Rivera quien decidió atenderse por COVID-19 en un hospital privado. La Arquidiócesis Primada de México, a cargo de Carlos Aguiar, aclaró que los curas que requieren hospitalización son canalizados al sistema de Salud gubernamental, donde se determina a qué hospital los llevan. Y a nadie le paga gastos médicos privados.
     
    ** La más segura
    Nuevamente la alcaldía Benito Juárez se coloca como la más segura de la Ciudad de México. El INEGI reportó que 64.7% de los habitantes de esa demarcación afirmaron sentirse seguros, un aumento de 4 puntos comparado con el último trimestre de 2020. Uno de los motivos de este logro, nos dicen, es el programa Blindar BJ, que instauró el alcalde Santiago Taboada.
     
     
    SALVADOR GARCÍA SOTO / SERPIENTES Y ESCALERAS (EL UNIVERSAL)
     
    Ayotzinapa, ¡sí fueron los militares!
    La verdad que durante todo el sexenio de Enrique Peña Nieto se trató de ocultar, por la que el prófugo Tomás Zerón maquiló y fabricó la “verdad histórica” con la que embarcó al procurador Jesús Murillo Karam, la línea de investigación que siempre pidieron indagar los padres y que vetó la extinta PGR por instrucciones directas de Los Pinos para proteger al Ejército, empieza a aflorar seis años después de ocurridos los hechos en Iguala: en el secuestro, tortura, asesinato y desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa sí participaron militares del Ejército Mexicano.
     
    La filtración de las declaraciones que un nuevo testigo denominado “Juan”, integrante del cártel de los Guerreros Unidos, realizó para la Comisión de la Verdad y el Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa, asegura que los militares no solo detuvieron a los normalistas aquel 26 de septiembre de 2014 junto con otras 30 personas, sino que además un grupo de los estudiantes fue internado en las instalaciones del 27 Batallón del Ejército Mexicano, ubicado en Iguala, donde los jóvenes habrían sido sometidos a interrogatorios con torturas y después de eso entregados al cártel de Guerreros Unidos, algunos de ellos ya muertos, para que los incineraran y desaparecieran.
     
    Los dichos de ese testigo fueron de algún modo validados ayer miércoles por el Gobierno federal, primero por el subsecretario Alejandro Encinas, quien reconoció la veracidad del documento al anunciar una denuncia penal por la “filtración de declaraciones” pertenecientes a las nuevas investigaciones del Caso Ayotzinapa, y segundo por el general secretario de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, quien declaró que “si algunos de nuestros elementos cometen errores, en el transcurso del cumplimiento de sus misiones, pues tendrán que responder ante esos errores”. El mismo presidente López Obrador, sin ahondar en el tema, dijo que en su Gobierno “no hay impunidad para nadie”, aludiendo a que si se comprueba la participación de los militares en la desaparición de los normalistas, tendrán que pagar por sus actos.
     
    Y es que las declaraciones del testigo “Juan” confirman lo que en esta columna le adelantamos el pasado 24 de septiembre de 2020, justo en la víspera del sexto aniversario del caso Ayotzinapa, cuando dijimos que entre los avances en la nueva investigación ordenada por el presidente López Obrador y encabezada por la secretaria Olga Sánchez Cordero y el subsecretario Encinas, habría acusaciones directas en contra de mandos medios del Ejército Mexicano y de soldados que estaban en el 27 Batallón de Infantería en 2014 y que habrían tenido una participación en el secuestro y desaparición de los normalistas. El expediente filtrado afirma que ya se detuvo al capitán José Martínez Crespo, de aquel batallón, y se libraron 17 órdenes de aprehensión más contra militares relacionados con los hechos.
     
    Pero además, en esas mismas declaraciones, el nuevo testigo afirma que los estudiantes que fueron asesinados, una parte en las instalaciones del Ejército y la otra “destazados” en una guarida de los narcos, fueron llevados sus cuerpos a un crematorio de nombre El Ángel, en la cabecera municipal de Iguala, donde fueron incinerados y después de eso sus restos fueron tirados en el basurero de Cocula, para simular que ahí los habían quemado, en algo que contradice y termina de evidenciar la llamada “verdad histórica” construida por la PGR de Murillo Karam y Peña Nieto con el fin de ocultar la participación del Ejército Mexicano en ese crimen de lesa humanidad cometido contra los normalistas.
     
    Veremos si, a partir de estas declaraciones y de la presentación de denuncias ante la Fiscalía General de la República, se revelan por fin los verdaderos móviles, circunstancias y autores reales que participaron en el secuestro, tortura, muerte y desaparición de los 43 normalistas y también si la participación del Ejército solo queda sancionada con mandos medios y soldados de tropa o si se va más a fondo para desvelar lo que siempre existió detrás de este caso de desaparición forzada: una colusión y complicidad entre personal militar de la zona de Iguala y los narcotraficantes que ordenaron desaparecer a los normalistas… Los dados mandan Serpiente. Caída libre.
     
     
    CARLOS LORET DE MOLA / HISTORIAS DE REPORTERO (EL UNIVERSAL)
     
    Receta para el fracaso de la oposición
    El movimiento opositor al presidente López Obrador no puede acapararlo todo. La oposición que busca estructurarse electoralmente de cara a la elección intermedia de este año tiene la obligación ética de cuidar el derecho de admisión.
     
    En los poco más de dos años de sexenio, hemos visto, bajo el amparo de “ser oposición” escenas políticas deleznables. Una pancarta que exige que no nos gobierne una trabajadora doméstica. Tuits que atacan al obradorismo por el color de la piel de sus simpatizantes. Racistas que salen del closet disfrazados de contestatarios. Supremacistas del bilingüismo que consideran inútil a quien no habla inglés. Extremistas del doctorado que descalifican de tajo las capacidades de alguien que no tenga estudios de postgrado, como si México no contara una larga historia de gobernantes con pomposos títulos académicos que llevaron al país al desastre. Un empresario que se queja de que ahora lo extorsionan para cobrarle los impuestos que debió haber pagado. Otros que se rasgan las vestiduras por un aumento de diez pesos al salario mínimo diario. En el despreciable extremo máximo están quienes incluso desean la muerte al presidente, y despliegan una retórica violenta, fanática e intolerante.
     
    Así, en el paraguas anti-AMLO hay corruptos que buscan inmunidad, empresarios abusivos que quieren mantener sus privilegios, fascistas que se legitiman con la bandera de la oposición, vulgares rateros que persiguen la redención.
     
    ¿Esa es la oposición? No. Esos son sólo algunos cuadros visibles, algunas voces cuya única relevancia es la estridencia.
     
    La mayoría de la gente que rechaza los resultados de la gestión del presidente López Obrador no respalda tales extremismos ni cabe en ninguna de estas condenables categorías. Existe una fuerza ciudadana notable y limpia a la que no le gusta lo que está viendo en Palacio Nacional: ya se dio cuenta que no funciona, que se está empujando al país a la debacle. Esa es la que debe ser escuchada. Esa es la que, con diversidad de pensamiento, alimenta la esencia de la democracia.
     
    Es cierto que en el obradorismo también hay corruptos que ya se redimieron para seguir robando, empresarios que ya se acomodaron para seguir abusando, fascistas disfrazados de liberales, extremistas violentos que anhelan el autoritarismo y vulgares rateros con cargo en el gabinete. Pero un movimiento que busque rivalizar con el tsunami político que gobierna México no debe apostar por el “ellos también son ladrones” porque esa fórmula terminará igualando sus excusas con las del actual régimen.
     
    Habrá quien diga que la mejor estrategia es sumar hasta los impresentables porque sólo así se le puede ganar en la elección de este año. Desde mi punto de vista, esa ruta facilita al presidente y a su partido posicionar el discurso de que la oposición pretende regresar al pasado y no saltar al futuro, un futuro que el propio presidente ha cancelado para México.
     
     
    RAYMUNDO RIVA PALACIO / ESTRICTAMENTE PERSONAL (EL FINANCIERO)
     
    Cambian las reglas
    El día que el presidente Andrés Manuel López Obrador esperaba nunca llegara, llegó. Joe Biden es el nuevo presidente de Estados Unidos, y las reglas del juego en la relación bilateral cambiarán. En los últimos días López Obrador ha buscado reescribir cómo será esa relación, pero no como un aliado, sino como si fuera un adversario. No se parece al canadiense Justin Trudeau, que busca una mejor relación que la que tenía con Trump, a partir de los intereses comunes de las naciones, sino como Nicolás Maduro, que buscan enemigos externos para cohesionarse internamente, con discursos estruendosos que apelan al nacionalismo. Las agendas de López Obrador y Biden son diferentes, incluso antagónicas, y provocarán fricciones inevitables y, en varios casos, irreversibles.
     
    López Obrador sintetizó las nuevas reglas mexicanas del juego en la relación bilateral durante su aparición matutina en Palacio Nacional, horas antes de la toma de posesión de Biden, donde estableció que lo que permitió a Trump, no lo será más. Sin embargo, el horizonte que esbozó se enfoca en el tema de la seguridad, el punto más débil de su gobierno, el más controvertido, y el que más dudas genera sobre la integridad de su administración. Lo detonó la captura del general Salvador Cienfuegos, acusado de vinculación con el narcotráfico por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, tras la cual López Obrador tomó acciones que vulneran la cooperación bilateral en el tema de la seguridad y violentan acuerdos entre los dos países.
     
    La cooperación, que gira en torno a la Iniciativa Mérida, es insignificante para las necesidades mexicanas, si la política fuera combatir, neutralizar o eliminar al crimen organizado, y en los últimos años se ha enfocado al fortalecimiento del sistema de administración de justicia, y no al envío de pertrechos militares o capacitación policial. El énfasis sobre la Iniciativa Mérida, de la que se queja constantemente, llama la atención por los golpes preventivos a las agencias policiales y de inteligencia de Estados Unidos que ha dado, en lo retórico y en la ley, porque López Obrador no quiere claramente ojos y oídos sobre su gobierno, que mantiene un arreglo tácito con el crimen organizado al haber decidido dejarlos en paz.
     
    El nuevo discurso de López Obrador parece un control de daños ante lo que espera una difícil relación con Biden. Algo que lo sugiere es su afirmación ayer que ya no se permitiría que el embajador de Estados Unidos hablara de asuntos internos, refiriéndose sin mencionarlo al locuaz Christopher Landau, el diplomático estadounidense que más se entrometió en política interna desde John Gavin, el enviado de Ronald Reagan en los 80’s. Landeau ha sido muy crítico de la estrategia de seguridad y por la violación a los acuerdos en materia de inversión extranjeras, pero lo habían tolerado sin llamarle la atención.
     
    Frenarle la boca al representante de la Casa Blanca sobre asuntos internos es una buena decisión, porque su vocación injerencista siempre ha tenido que ser acotada. Pero el cambio de línea es radical. Todavía el miércoles, en el final de su cuatrienio, tuvo palabras amables para Trump y lamentó no haber podido despedirse de él por el apoyo que le dio. Uno de esos respaldos, no exigirle trabajar en serio para frenar el trasiego de drogas a Estados Unidos, ni luchar contra los cárteles de las drogas. Ni siquiera aceptó la ayuda de Washington para controlar el tráfico de armas, como denunció Landeau. El no enfrentar al crimen organizado ni colocar barreras al acceso a armas de alto calibre, allana el camino para más sospechas sobre cual es la esencia de la relación de López Obrador con los cárteles. Desacreditar a la DEA y restarle credibilidad parece la verdadera estrategia detrás de sus acusaciones por la investigación contra Cienfuegos.
     
    En las nuevas reglas del juego planteadas por López Obrador, no hay nada que le preocupe, fuera de la seguridad, aunque debería. La displicencia con la que Trump vio ese fenómeno no serán lo mismo con Biden, quien no es un megalómano, sino un político profesional. El narcicismo recíproco que se vivió durante los dos años de relación Trump-López Obrador se acabó, y uno de los primeros puntos en conflicto será el cambio climático, contra el que ambos estaban. Biden regresó de a Estados Unidos al acuerdo de París, mientras López Obrador ha ordenado su retirada. Biden apuesta a las energías limpias; López Obrador a los residuos fósiles.
     
    El Presidente se quiso colgar una medalla al afirmar ayer que la reforma migratoria que plantea Biden para regularizar a millones de dreamers migrantes, era una demanda que había hecho al gobierno de Trump. No es cierto. López Obrador fue actor pasivo en la materia. El plan de Biden no retoma sus ideas, sino recupera el programa que se creó durante el gobierno de Barack Obama y que Trump quería sepultar. En cambio, Biden enterrará el plan aceptado por López Obrador de crear en territorio mexicano una estación de espera de decenas de centroamericanos mientras se decidía su asilo en Estados Unidos.
     
    Los diferendos se extenderán al acuerdo comercial con Estados Unidos y Canadá, por el interés de López Obrador de liquidar organismos creadas por ese tratado, y violentar reglas en materia de inversión extranjera. El propio acuerdo que lo constriñe será materia de conflicto en el tema laboral, por la presencia de delegados laborales de Estados Unidos en empresas para que revisen contratos colectivos y reporten sobre los estándares salariales y las condiciones en las que trabajan. Sin embargo, nada de eso parece importarle.
     
    El nuevo discurso de López Obrador levanta un muro contra quien investigue a los cárteles de la droga y su protección institucional. Soslayar la determinación de Biden en otros temas donde tienen posiciones antagónicas, no evitará los choques futuros. Las agendas de ambos tienen diferentes prioridades y causarán fricciones inevitables. En algunos casos, ciertamente irreversibles. Y la seguridad, quizás, la primera de ellas.
     
     
    FRANCISCO GARFIAS / ARSENAL (EXCÉLSIOR)
     
    La “izquierda trumpista” mexicana
    Caló hondo en la “izquierda trumpista” mexicana —existe, no es broma— el discurso de toma de posesión de Joe Biden como presidente de Estados Unidos.
     
    No les gustó su llamado a terminar con la “guerra civil” entre conservadores y liberales —chairos y fifís, para ponerlo en el lenguaje de la 4T—.
     
    Mucho menos que el nuevo jefe de la Casa Blanca haya colocado como prioridad de su gobierno la unidad de todos los estadunidenses.
     
    “Sin unidad no hay paz, sólo furia y amargura. No hay progreso, sólo caos. Es el momento histórico de enfrentar estos desafíos… podemos lograrlo con tolerancia y libertad”, dijo el demócrata. El discurso aplica para México. Desde su púlpito mañanero —convertido frecuentemente en tribunal— el presidente López Obrador siembra odio, anatemiza a los ricos, descalifica a sus críticos, ve complots por todos lados, divide a la sociedad.
     
    Eso ya lo entendió hasta su fan número uno: Elena Poniatowska, quien le pidió al Presidente suspender las mañaneras, ante el hartazgo nacional. A ese sector de la “izquierda”, por cierto, le cayó muy mal que el historiador Enrique Krauze  —“intelectual orgánico” para López Obrador— haya calificado de “extraordinario” el discurso de Biden a favor del respeto a la verdad y la democracia.
     
    Los seguidores del Trump tropical, como los llamó el perredista Fernando Belaunzarán, lo tundieron con retuits plagados de insultos que no vale la pena reproducir.
     
    Krauze reaccionó a toda esa basura: “La vergonzosa convergencia de un sector de la izquierda mexicana con el fascista Trump, recuerda el pacto de Stalin con Hitler. Tiempo después Stalin renegó, pero la infamia quedó”. ¡Tómala!
     
    Entre las primeras órdenes ejecutivas que Biden firmó ayer está la terminación de la “declaratoria de emergencia” que se usó para desviar fondos al muro fronterizo con México; la reunificación de indocumentados y el envío de un proyecto integral sobre inmigración al Congreso. Y aun así prefieren a Trump y critican a Biden.
     
  • Se tambalea la reelección de diputado Gerardo Fernández Noroña. El TEPJF confirmó por unanimidad que cometió violencia política de género en contra de la también diputada, Adriana Dávila del PAN.
     
    Noroña, como popularmente se le conoce, acusó a la azul de estar vinculada a la trata de personas. “Pásenme elementos para ponerle una chinga la próxima vez que abra la boca”, dijo Gerardo en un mitin pedorro —como suele decir— celebrado en octubre del 2019, en el Congreso de Tlaxcala, sin medir las consecuencias. Por desbocado le pueden poner “una chinga” al controvertido legislador. El TEPJF amenazó con registrarlo en el padrón de violentos contra las mujeres, si no cumple con las medidas de reparación dictadas por el INE, incluida una disculpa pública.
     
    Eso implicaría que ya no puede registrarse como candidato a nada. Gerardo ya reaccionó. Puso un tuit en el que acusa a las autoridades electorales de actuar de manera “facciosa e hipócrita” para manchar su trayectoria. “Pero será el pueblo quien decida mi destino”, aseguró.
     
    La diputada agredida también reaccionó a lo del tribunal. Dice que sienta un precedente jurídico para combatir, con la fuerza de la ley y las instituciones, la violencia política de género. “Las mexicanas no debemos temer denunciar, pues, además de visibilizarla contribuimos a evitarla”, añadió
     
  • La “austeridad republicana” ya llegó a la Arquidiócesis Primada de México. El caso del cardenal Norberto Rivera, arzobispo emérito, es un ejemplo. Enfermó de covid. Su estado es grave. Está intubado y en terapia intensiva. Se fue al Hospital Mocel, confiado en el seguro médico que le proporciona la Arquidiócesis.
     
    Allí le comunicaron que el seguro no se había pagado. Le pidieron un depósito de 80 mil pesos para hospitalizarlo. Iba tan mal que decidió internarse. Pagó. Sus allegados se comunicaron después con la Arquidiócesis para pedir ayuda. Le dijeron que no podían hacerse cargo del gasto. El domingo se agravó. Hubo necesidad de pasarlo a otro hospital más equipado. Otra vez le negaron la ayuda. No hay, no hay, le dijeron.
     
    La Arquidiócesis asegura que la atención que requieren los sacerdotes se hace en la red de hospitales públicos con los que se tienen convenios, pero que Rivera decidió irse a uno privado.
     
    “Esa información es falsa. Primero se suponía que el seguro funcionaba. Ante la gravedad no íbamos a esperar a ver dónde lo recibían. Los hospitales públicos están saturados. Además, es responsabilidad de la Arquidiócesis ayudarlo”, dijo el exvocero del arzobispo emérito, Hugo Valdemar, en entrevista con Pepe Cárdenas.
     
    El cardenal mejora. Ya oxigena bien. “Hay esperanza”, puntualizó el exvocero.
     
     
    PASCAL BELTRÁN DEL RÍO / BITÁCORA DEL DIRECTOR (EXCÉLSIOR)
     
    Bajar la temperatura
    WASHINGTON, DC.– Al tomar posesión de la presidencia de Estados Unidos, Joe Biden propuso ayer a sus conciudadanos “comenzar de nuevo”, dejar atrás la posverdad, la desunión y el narcisismo que caracterizaron el gobierno de su predecesor.
     
    La tarea no es sencilla. La política en Estados Unidos, igual que en muchos otros países, se ha movido hacia la polarización. Es más fácil dividir que sumar, aunque, al final, los resultados de lo primero sean desastrosos para los ciudadanos.
     
    Biden no es un hombre de potente oratoria. Sus discursos tienden frecuentemente al lugar común. Pero, después del lenguaje incendiario de Donald Trump, éste resulta refrescante. Lo aburrido es el nuevo exotismo, la nueva emoción. El mensaje que pronunció ayer con motivo de su toma de posesión, redactado en lenguaje de hombre sencillo, tocó la nota correcta. No tuvo pretensiones intelectuales, pero era lo que el país y el mundo necesitaban escuchar. La normalidad está de vuelta en la política estadunidense.
     
    El nuevo presidente llamó a sus compatriotas a dejar la desconfianza por sus semejantes, a “ponerse en sus zapatos”, a escuchar antes de juzgar. A “pararle a los gritos y bajar la temperatura”. Les prometió ser un presidente para todos, para quienes votaron por él y para quienes no lo hicieron.
     
    Biden asume el mando de la (aún) nación más poderosa del mundo en un tiempo convulso. Las crisis sanitaria y económica han acelerado las tendencias nativistas e individualistas que la globalización ya había despertado.
     
    Recordó que la única posibilidad de civilización es pensar en las necesidades de los demás. “Sin unidad, no hay paz; sólo amargura y furia”, sentenció. “No hay progreso, sólo una indignación que cansa. No hay nación, sólo caos”.
     
    Apeló a una de las características fundamentales de la democracia: la tolerancia. “Ningún desacuerdo debe ser causa para una guerra total (…) Para quienes no nos apoyaron (en la elección), déjenme decirles esto: Escúchenme, conforme vayamos avanzado. Mídanme y midan mi corazón. Si de todos modos siguen en desacuerdo conmigo, así sea. Así es la democracia (…) el derecho de disentir pacíficamente (…) Pero escúchenme claramente: el desacuerdo no debe llevar a la desunión”.
     
    Agregó: “Debemos detener esta guerra incivil que enfrenta a rojos con azules, lo rural con lo urbano, conservadores con liberales. Lo podemos lograr si abrimos nuestras almas en lugar de endurecer nuestros corazones; si mostramos un poco de tolerancia y humildad.
     
    “Hay días que necesitamos que nos ayuden. Hay otros en que estamos llamados a ayudar. Esa es la actitud que debemos tener hacia los demás.
     
    “En el trabajo que tenemos por delante, nos necesitamos los unos a los otros. Requerimos nuestra fuerza para perseverar en este invierno oscuro (…) Estamos entrando en la etapa más dura y mortal del virus. Debemos dejar de lado la política y, por fin, enfrentar esta pandemia como una sola nación”.
     
    Hombre de fe católica –segundo presidente de esa religión en la historia de Estados Unidos–, citó a San Agustín: “Él escribió que un pueblo es una multitud definida por sus objetivos comunes. ¿Cuáles son los que nos definen como estadunidenses? Creo saberlo: oportunidad, seguridad, libertad, dignidad, respeto, honor y, sí, la verdad”.
     
    En clara alusión a los “hechos alternos” que constituyeron la narrativa de su predecesor, Biden continuó: “Las semanas y meses recientes nos enseñaron una dolorosa lección. Hay mentiras y verdades. Mentiras que se dicen para ganar poder y obtener ganancias. Cada uno de nosotros tiene el deber y la responsabilidad de defender la verdad y derrotar las mentiras”.
     
    No es de poca monta lo que va a enfrentar el nuevo gobierno estadunidense en los meses por venir. Sus propósitos son ambiciosos, pero creo que no había de otra. Estados Unidos no había estado tan polarizado desde los días de la Guerra Civil y su prestigio ante el mundo se encuentra severamente mermado.
     
    El tiempo dirá si este hombre sencillo –que en sus tiempos de senador por Delaware hacía campaña simplemente como “Joe”– logra conectar con sus gobernados y apagar los fuegos de la desunión.
     
     
    JORGE FERNÁNDEZ MENÉNDEZ / RAZONES (EXCÉLSIOR)
     
    La verdad como base de la democracia
    “Hoy vamos a comenzar de nuevo”. Con un mensaje donde llamó a recuperar la cultura de los hechos y la verdad, comprometiéndose a ser honesto, a defender la Constitución, la democracia y a su país, a las 11:48 hora de Washington, Joe Biden se convirtió en el nuevo presidente de Estados Unidos: seré un presidente, dijo, comprometido con la democracia y la verdad, con la lucha contra la pandemia y el racismo.
     
    Fue un mensaje a la unidad, a recuperar el alma y la esencia de la nación, un mensaje también al mundo, la promesa de que Estados Unidos reparará alianza y cumplirá sus compromisos. Pero Biden también recordó, por si hiciera falta ante lo que comprobamos todos los días, que la democracia es frágil, que hay que protegerla y que para ello son imprescindibles la verdad y la honestidad.
     
    Cuando se habla tanto de los hechos alternativos, las noticias falsas, la realidad construida a través de las redes, recordó que hay que regresar a los hechos, a los datos duros, a la ciencia, que hay que vencer la cultura de la mentira. Jamás pronunció el nombre de Trump, pero no era necesario, de él estaba hablando.
     
    Después de años de narcisismo y exaltación, me gustó mucho el discurso de Biden: fue inteligente, sensato, miró hacia el futuro en lugar del pasado, porque el objetivo es reconstruir la trama social de su país, desgarrada por el trumpismo. Pero esa reconstrucción se basa en algo tan sencillo como la verdad. Podemos opinar diferente sobre un mismo hecho, pero no podemos tener hechos diferentes, solía decir Obama, y de alguna forma repetía ayer Biden.
     
    Y cuando se fue un presidente como Trump que, según cálculos realizados por el Washington Post, pronunció en su mandato, en sus mensajes públicos, cerca de 40 mil mentiras o datos falsos durante su mandato, sin contar toda la locura de los últimos meses con sus alegatos de fraude electoral y sus llamados que terminaron con el asalto al Capitolio, darle a la verdad su lugar, ponerla en un lugar primordial a la hora de gobernar se convierte en un compromiso clave para la reconstrucción de, como dijo Biden, el alma de la sociedad.
     
    Lo importante es que no se haya quedado solo en el discurso. Las órdenes ejecutivas que firmó la misma mañana de ayer van en ese sentido, todos los eventos privilegiaron la reconstrucción, la sanación de las heridas, la reparación de las alianzas y el cumplimiento de los compromisos con su país y, como dijo, con el mundo.
     
    No se puede gobernar mirando el pasado, aunque sea tan terrible como la herencia que dejó Trump, hay que repararlo gobernando. “Yo creo en el mañana”, sostuvo Biden y pidió, en temas como la pandemia, dejar la política de lado y actuar. Fue un gran mensaje, que debería resonar en su país y también en naciones —como la nuestra— donde la verdad está devaluada, donde los hechos alternativos son una constante y, por ende, la polarización y la falta de unidad se convierten en una amenaza cotidiana.
     
    ** Relación con México
     
    El embajador Christopher Landau se despidió de México con un texto afectuoso y que pareció sincero. Identificó con claridad las cosas que su país, Estados Unidos, y México tienen que hacer en seguridad, migración y comercio bilateral para mejorar la relación. Fue un buen embajador, será bien recordado.
     
    Habrá que ver quién llega en su lugar, pero, por lo pronto, los dos funcionarios designados por el presidente Biden para encargarse de las relaciones con México tienen impecables credenciales. Juan Sebastián González, que será el encargado del hemisferio occidental en el Consejo de Seguridad Nacional, es un joven de origen colombiano que estudió la preparatoria en México, que ya tuvo un papel importante en la relación de Biden con América Latina cuando éste fue vicepresidente y que conoce perfectamente la región. Es uno de los discípulos de Arturo Valenzuela, uno de los funcionarios que mejor ha trabajado y conocido México y América Latina en las últimas décadas.
     
    De ese mismo equipo es la nueva responsable en el CSN de todo lo relacionado con México y la frontera, Roberta Jacobson, que fue una muy buena embajadora de Estados Unidos en México, que conoce muy bien nuestro país y a todos sus actores políticos, y cuyo nombramiento demuestra el grado de importancia que le dará Biden a la relación bilateral. Jacobson es una de esas diplomáticas con guantes de seda y mano de hierro que tendrá gran protagonismo en la relación con México en los próximos años. Ambos son una buena noticia.
     
    ** Los hechos alternos
     
    A algunos parece haberles dolido tanto la exoneración del general Salvador Cienfuegos, que han reciclado una información vieja, el añejo testimonio de un “testigo protegido” del cártel de Guerreros Unidos para tratar de volver a involucrar al Ejército (e indirectamente al propio general y con él a los actuales mandos de la Defensa) en el tema Ayotzinapa, transformando los dichos de un sicario en hechos y pruebas irrefutables.
     
    Ese testimonio, que no es nuevo, que ya fue divulgado hace meses, fue rebatido en el pasado, porque simplemente no hay hechos que lo respalden. Pero el objetivo mediático es claro, casi transparente. Ya lo trataremos con detalle mañana.
     
     
    JAVIER SOLÓRZANO ZINSER / QUEBRADERO (LA RAZÓN)
     
    En medio de lo peor de la pandemia
    En medio de los efectos más brutales de la pandemia pudiéramos estar perdiendo conciencia de en lo que estamos metidos.
     
    Hemos buscado armar una cotidianidad en nuestras vidas para responder a nuestras obligaciones y deberes para poder sobrevivir.
     
    Sin embargo, no se debe dejar de atender que estamos en uno de los momentos más rudos y de mayor riesgo. Quizás viendo las cifras estemos “normalizando” las cosas, pero desde donde se vea son dramáticas, profundamente preocupantes y lacerantes.
     
    El coronavirus no sólo está cada vez más cerca de todos sino que también nos está cercando. Si hubo momentos en que parecía estar lejos hoy nos rodea sin distinciones y está probado que en cualquier momento nos puede alcanzar.
     
    Andamos entre miedos, apuros y preocupaciones las cuales se van cruzando con las necesidades que se agudizan después de cerca de un año de pandemia. El Covid y sus variantes, que no cepas, nos han colocado entre la espalda y la pared.
     
    El Gobierno ha optado por tratar si no de minimizar sí buscar atemperar la dimensión del problema. El “está pasando lo peor” está lejos de lo que vivimos los ciudadanos. Los escenarios son cada vez más delicados y si nos atenemos a lo que la propia autoridad ha dicho es probable que las cifras de contagiados y personas fallecidas sea por mucho mayor.
     
    En todas las investigaciones y estudios, nacionales y extranjeros, queda en claro que no tenemos cifras precisas, incluso se pudiera dar el caso de que nunca supiéramos con exactitud los efectos en las vidas de las familias, las cifras siempre tendrán a su alrededor un halo de dudas por la complejidad de lo que pasa y también porque la autoridad no ha sido suficientemente clara sobre el tema; más que esconder datos, la impresión es que hay incapacidad y confusión para tener mediciones precisas.
     
    El Gobierno está obligado a llevar a cabo una sacudida profunda respecto a su obsesiva estrategia. Hay cosas que cambiar y el hacerlas no significaría hablar de una equivocación o algo parecido, la autocrítica no es precisamente un signo de distinción del Gobierno.
     
    Hemos consignado en varias ocasiones la relevancia que tiene el discurso positivo y alentador del Presidente, sin embargo, no se puede remitir todo a ello en busca de mantener en alto los ánimos de la sociedad.
     
    Estamos llegando a un momento en que más allá de tratar de presentar una cara favorable que aliente a los ciudadanos sea más importante la cruda verdad por más dolorosa que sea. En la medida en que sigamos por donde vamos, entendiendo que la crisis se agudiza en algunas regiones más que en otras, el control se puede ir perdiendo si no es que ya se ha perdido.
     
    Los contagios, fallecimientos, saturación en los hospitales, dificultades para atender a cientos de ciudadanos, están siendo el preámbulo de un colapso.
     
    Es necesario que el Gobierno se sacuda y nos sacuda para dejar claro, con información más que con alarmismo, que la situación es profundamente delicada. No hacerlo está dejando las cosas en terrenos de la interpretación ciudadana que en algunos casos nos ha llevado a elevar el número de contagios y fallecimientos.
     
    Sigue siendo absurda la politización que desde el Gobierno se ha hecho sobre el cubrebocas el cual es una especie de vacuna ante el Covid.
     
    No es lo mismo hablar con firmeza haciendo ver la gravedad del momento que optar por lanzar expresiones como “estamos pasando lo peor”, lo cual está visto en la realidad de cada ciudadano que ni es cierto ni es real.
     
    En medio de la gran crisis por la pandemia es necesaria una gran sacudida, después ya no habrá tiempo para ello.
     
    RESQUICIOS
    Joe Biden en sus propias palabras: “el desacuerdo no debe llevarnos a la separación. Sin unidad no hay paz, sólo amargura y furia… debemos terminar esta guerra no civil que pone… a conservadores contra liberales. Podemos lograrlo si tenemos un poco de tolerancia y libertad. Podemos darnos la mano, y ayudarnos unos a otros”.
     
     
    SERGIO SARMIENTO / JAQUE MATE (REFORMA)
     
    Esta vez es diferente
    Es una de las frases más caras de la historia: “Esta vez es diferente”. Se repite cada vez que un periodo de bonanza, una burbuja, inflaprecios y crea fortunas de la nada. Los gobernantes se benefician, porque aprovechan estos auges para presentarse como estadistas exitosos, y los agentes financieros también, porque reciben comisiones por la venta de valores de riesgo, por lo que siempre afirman que la bonanza continuará de manera indefinida. Cuando al final se registra el colapso de siempre, afirman que nadie pudo haberlo previsto.
     
    Dos renombrados economistas estadunidenses, Carmen M. Reinhardt y Kenneth S. Rogoff, han escrito: “Un operador bursátil, con una memoria inusitadamente larga, explicaba: ‘Se ha perdido más dinero por cuatro palabras que a punta de pistola. Las palabras son: Esta vez es diferente’”. En su libro This Time is Different: Eight Centuries of Financial Folly, Reinhart y Rogoff afirman que nunca ha sido diferente. Cada vez que un Gobierno gasta más de lo que tiene, ya sea porque contrata deuda o imprime dinero, termina por provocar un desplome económico: “Las crisis financieras siguen un ritmo de bonanza y desplome a lo largo de las eras. Los países, las instituciones y los instrumentos financieros pueden cambiar a través del tiempo, pero no la naturaleza humana”.
     
    Hay que recordarlo hoy porque, con la excusa de la pandemia, estamos viendo quizá el mayor despilfarro de gasto gubernamental deficitario de la historia. No es solamente un país, sino la mayoría de los estados nacionales. El gasto fue avasallador en 2020, pero no se ha detenido en 2021. A pesar del exceso que ya acumulaba el gobierno de Donald Trump en Estados Unidos, el nuevo presidente Joe Biden ha prometido una inyección adicional de recursos de 1.9 billones de dólares. Es una cantidad estratosférica.
     
    Ruchir Sharma, principal estratega global de Morgan Stanley Investment Management, un banco de inversión, ha señalado en un artículo en el Financial Times que en 2020 Estados Unidos y otras naciones desarrolladas comprometieron 33% de su producto interno bruto a estímulos, despedazando el máximo de 10% en la crisis financiera de 2008. Esto no incluye el nuevo plan de Biden. Según Sharma, “ante los actuales altos niveles de deuda, un pequeño aumento en las tasas de interés haría insostenible la carga”.
     
    La deuda pública de las naciones desarrolladas representaba alrededor de 20% del PIB en la década de 1970, pero hoy se ha elevado a más del 110 por ciento. Los estímulos no han ayudado a quienes más lo necesitan, sino que han favorecido a los ricos y han mantenido vivas a empresas mal manejadas mientras castigan a las más competitivas. Sharma añade que los periodos de alto gasto y elevada deuda gubernamental coinciden con periodos de poco crecimiento económico que afectan más a los pobres.
     
    “La gente común y corriente sabe que no hay almuerzo gratis. El camino a la prosperidad no puede ser tan fácil como imprimir dinero y gastar”, escribe Sharma. Si Joe Biden mantiene la política de Trump de gastar en exceso y endeudar a su país, o si va más allá y la fortalece, el resultado será un periodo de poco crecimiento económico, de mayor pobreza y de riesgo de una nueva crisis financiera. Nos dicen que esta vez es diferente, pero nunca lo ha sido.
     
     
     
    ** Unidad
    En su discurso inaugural, Donald Trump habló de la “carnicería” que el gobierno anterior dejó en Estados Unidos. Biden, en cambio, declaró que “hablar de unidad suena como una tonta fantasía estos días”, pero “la unidad es nuestro camino hacia adelante. Nunca, nunca, nunca hemos fallado cuando hemos actuado juntos”.